El silencio sobre la enfermedad

Por 12:25 p. m. 0 comentarios
No hay tema más decisivo sobre el futuro de Venezuela que la enfermedad de Chávez, a pesar de que no tengamos ninguna certeza sobre ella.

Fácilmente, a pesar de que el presidente estuviera realmente curado y ya hubiera desaparecido la última célula maligna, su condición de salud recomendaría que no fuera candidato en el 2012, para no exponerlo a un esfuerzo, a una tensión, que agravara súbitamente su salud. También lo contrario quizá sea cierto, Hugo Chávez se presentaría al país, a partir del próximo febrero, con nuevos bríos, con la aureola de que Dios, los poderes de los llanos, José Gregorio mismo, lo habrían recuperado milagrosamente, lo que reforzaría su carisma natural, su propia popularidad y ganaría las elecciones.
Para saber cuál es el escenario probable necesitaríamos algo tan sencillo como un parte médico, dicho por un facultativo de confianza, un oncólogo reconocido, como el que seguramente está tratando al presidente.

Tendríamos también derecho a esa información como simples ciudadanos, porque no hay que insistir ni razonar sobre la importancia del destino de Chávez para Venezuela, de saber que estará en condiciones de ejercer la presidencia, conocer si esa enfermedad tan cruel no afectará sus decisiones, le impedirá, en una palabra, gobernar.

Hasta ahora solo hemos tenido las versiones de oncólogos reales, o aficionados, sin que ninguno de ellos haya tratado directamente al presidente, con la autoridad que les da ser amigo del amigo del amigo del supuesto médico de Chávez, o conocer una enfermera que trabaja en el Hospital Militar, o una secretaria de Miraflores, o a un conocido de un ministro.

Con un agravante, hay decenas de informaciones circulando por Caracas. Nos merecemos saber la verdad, en cualquier país esa enfermedad sería un asunto de interés nacional. El presidente Lugo del Paraguay ha informado al detalle sobre su cáncer, también perdió el cabello, y se le hinchó la cabeza, aunque menos que a Chávez. Se trató en un famoso centro médico de Brasil, delegó la presidencia un tiempo, y cuando los oncólogos lo declararon curado, volvió a ejercer sus funciones de jefe del Estado, sin aspirar a la reelección.

En Venezuela la enfermedad se ha cubierto de un manto de misterio para utilizarla políticamente, se ha apelado a la religiosidad popular con la ayuda hasta de un obispo, Monseñor Moronta, y otros sacerdotes, y la intervención de shamanes indígenas. Recientemente se organizo una cadena de oraciones por la salud de Chávez, el vicepresidente Jaua inmediatamente intervino, para aclarar que Chávez no se encontraba en un estado crítico, no se estaba muriendo.

El presidente utiliza políticamente su enfermedad y acusa al mismo tiempo a la oposición de explotar su dolencia. En realidad la trascendencia de su enfermedad la convierte en el factor político decisivo del país, con una peculiaridad: todo lo que se dice sobre el cáncer de Chávez son especulaciones de personas que han visto fallecer a un hermano, o un amigo, y de ahí, por comparación, sacan conclusiones, analizan las quimioterapias, hasta el tiempo de sus apariciones públicas, sin darse cuenta que el cáncer agrupa centenares de males distintos, que un tumor no se compara con el otro y que igual que hay quienes mueren en semanas, otros sobreviven indefinidamente.

No sabemos cuál es el caso de Chávez, la información que recibimos nos la ha facilitado él por cuenta gota y es insuficiente para sacar conclusiones porque a veces Chávez ha parecido muy enfermo, y otras no.

Esa es la verdad. La MUD hace bien en no hacer depender sus decisiones de la enfermedad, porque en ese caso actuaría según especulaciones más o menos serias, consciente de que cualquier sorpresa nos espera en el horizonte y que, en definitiva, Chávez intentará ser candidato y mientras más especulemos sobre la inminencia de un desenlace fatal más aumenta la posibilidad de que su recuperación, real o supuesta, sea juzgada milagrosamente e influya más en el pueblo.

Fausto Masó
http://www.elsoldemargarita.com.ve/Noticias.aspx?NoticiaId=87987&Seccion=5

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.