Política exterior argentina: Un péndulo entre Venezuela y EEUU

Por 3:10 p. m. 0 comentarios
Para la oposición, la política exterior de Fernández no termina de definirse y es inconsistente, mientras que otros creen que se trata de una estrategia particular...

En una breve conversación de pasillo durante la Cumbre de Presidentes Iberoamericanos en diciembre del 2010, el corresponsal de ELMUNDO.es pidió la opinión de uno de los asistentes acerca de la política exterior de los Kirchner. La persona interpelada, un profesor de Ciencias Políticas, respondió que esa política se define mejor por sus carencias que por sus contenidos.

"La Argentina de los Kirchner no aspira a imprimir su sello en la arena internacional, como Brasil. No busca proyectar una imagen de solvencia para atraer inversiones, como Chile. No pretende ejercer un liderazgo en la región, como Venezuela, mediante sus estridentes ataques a Estados Unidos", indicó el académico.

En ese foro, muchos especialistas predijeron que tras el fallecimiento de Néstor Kirchner, Argentina se alejaría de la órbita de Hugo Chávez y se acercaría a la de Estados Unidos. El interlocutor de ELMUNDO.es fue sumamente escéptico al respecto. Según él, a lo sumo habría un cambio de estilo y no de orientación.

Salvo por el incidente que estalló en febrero del 2011, cuando las autoridades aduaneras confiscaron la carga de un avión militar de Estados Unidos en el aeropuerto de Ezeiza, Cristina Fernández ha procurado mantener una relación sin sobresaltos con la potencia del norte.

Guiada por el afecto, Cristina Fernández le pidió a Hillary Clinton, a quien profesa una admiración sin reservas, que convenciera a Reino Unido de negociar con Argentina la soberanía de las Islas Malvinas.

Como la secretaria de Estado norteamericana se excusara de hacerlo, las relaciones con Washington se enfriaron. Bastó con que Barak Obama elogiara al país sudamericano por la recuperación de su economía a partir del 2002, para que las relaciones recuperaran su temperatura habitual.

"Para la Casa Blanca, Argentina no es amigo ni enemigo sino un actor irrelevante en el mapa mundial, por algo Barak Obama no la incluyó en su última gira por Sudamérica. Pero lo mismo ocurre en el sentido contrario. Para la Casa Rosada, Estados Unidos sólo existe en la medida en que la ayuda a salir de algún trance. Por ejemplo, de las presiones que ejercía el Fondo Monetario Internacional (FMI), durante la presidencia de Néstor Kirchner, para que redujera su gasto público", señala Juan Ramírez, economista de la Universidad San Lorenzo.

Relaciones con Venezuela

Para definir las relaciones de Argentina con Venezuela se suele utilizar el término de alianza estratégica, aunque los Kirchner nunca las hayan descrito de esa manera. ¿Quién otro sino Hugo Chávez hubiera comprado bonos argentinos por un valor que excede los 5.000 millones de dólares, con la mala fama que se ganó Argentina después del default del 2001?

En ese contexto también encajan las valijas repletas de dólares que el caudillo habría enviado a Buenos Aires para financiar la campaña de Cristina Fernández, en aras de la sintonía ideológica que existe, al menos en el plano discursivo, entre el inquilino del Palacio de Miraflores y el ama de la Casa Rosada.

Los analistas más rigurosos afirman que por muy profunda que sea la complicidad, para hablar de alianza estratégica debería existir una comunidad de intereses más allá del utilitarismo circunstancial.

"Durante la cumbre de Unasur (celebrada en Bariloche, en agosto del 2009) cuando Hugo Chávez quiso sellar el documento de cierre con una condena al colombiano Álvaro Uribe, por ceder bases a los marines norteamericanos, Cristina Fernández le frenó los carros con una dureza aplastante. Lo mismo ocurrió cuando el bolivariano le quiso organizar un encuentro con su "amigo", el presidente de Irán (el presidente Mahmud Ahmadineyad)", señala el antes mencionado Juan Ramírez.

Críticas de la oposición

Los políticos que se enfrentan a Cristina en estas elecciones, tanto de izquierda como de derecha, concuerdan al menos en que la política exterior de los Kirchner ha brillado por su inconsistencia. "Por la mañana es pro-occidental, al mediodía tercermundista y de noche chavista", ironiza Eduardo Duhalde, candidato de la Unión Popular.

Según el ex presidente que en el 2002 impulsó la candidatura de Néstor Kirchner –por lo que no termina de arrepentirse- la Argentina debe aspirar a convertirse en una potencia intermedia, como lo ha hecho Brasil. "Nos estamos farreando la oportunidad de ocupar un puesto de privilegio en el concierto de las naciones", afirma Duhalde.

Para Ricardo Alfonsín, abanderado de La Unión para el Desarrollo Social (UDESO), los estrategas del Gobierno creen que el mundo seguirá en crisis hasta el final de los tiempos por lo cual la Argentina se encierra en su cascarón. "Por su política introspectiva, Argentina ha caído al sexto lugar en el ránking latinoamericano de inversiones extranjeras, en vez de sacar provecho de su solvencia económica", señala Alfonsín.

A su vez, el socialista Hermes Binner sostiene que el país ha descuidado al bloque del Mercosur y de Unasur, privándose de dos importantes mecanismos de inserción en la economía y en la política internacional.
http://www.elmundo.es/america/2011/09/27/noticias/1317078579.html

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.