Discutamos en serio sobre primarias. Radiografías

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La clase gobernante está asustada y entrará en pánico. Puede ocurrir que apelen a algo desesperado, que muchos estimamos posible.

Me topé ayer con un viejo amigo de la época del MIR. Ahora es un próspero empresario de radios. Discutimos lo obvio: se acerca el fin de la manguangua, le dije. Me respondió preocupado que en esa hipótesis “de perder se retrocedería en todo”.

A mi argumento sobre el colosal despilfarro de real regalado a la clientela, su fría respuesta fue:

“ ¿ Y pa` que es el dinero del petróleo, sino para dárselo al pueblo, que tiene de malo?” Inútil hacerle entender que desarrollar el país para ellos, era mil veces mejor que repartir real.

Pero de repente, cuando veo que está más que fanatizado le digo: acostúmbrate a la idea de perder el poder, porque tu jefe va a morir y con él su régimen, porque le es consustancial. Sin Chávez ustedes duran meses y cuidado si solo semanas o días.

Hasta aquí todo lo absolutamente previsible de un dialogo ríspido, con un beneficiario del régimen piltrafa.

Lo excepcional fue el momento cuando le dije: tu jefe morirá pronto, así cuentes su sobrevida en muchas semanas: el rostro de mi amigo palideció súbitamente, frunció el seño y pasó por su garganta un tarugo más que visible. Le vi entonces su rostro de desamparo tan pronunciado, que como había sido amable en su reencuentro, después de muchos años…casi me arrepiento de amargarle el día y no sé que mas.

De esta trivialidad amigos, parece mentira, puede sacarse todo un análisis y una orientación política.

La clase gobernante está asustada y entrará en pánico. Puede ocurrir que apelen a algo desesperado, que muchos estimamos posible.

Oí por ejemplo a Pablo Medina decir, lo que también en varios de mis artículos de hace meses pronosticaba: sobre la eventualidad de un autogolpe del malandraje que se ve, desde ahora, ante la desaparición súbita o menguada del presidente, en una minusvalía político-militar absoluta o bien desnudos o presos extraditables .

El tarugo de mi amigo y su cara de pánico, de boliburgues de tercera línea, que ve perder sus oportunidades de “seguir vivir viviendo” en la manguangua del dinero y privilegios de las licencias clientelares, seguramente será fiel a su comandante mientras esté vivo… su poder por lo menos.

Pero si se ruedan un poco más hacia afuera de la órbita de los privilegios insolentes, también encontrarán el mismo miedo o primeros movimientos de adaptación a lo inminente y los Exrojos expresan socialmente exactamente eso.

Representan el círculo de numerosos desplazados de la clientela de clase media chavista, que ya chupó y a la que no le han repartido más, porque “no hay cama pa´ tanta gente”, al decir de los que adquirieron en tiempo record, a la par de sus fortunas, los hábitos capitalistas darwinianos de ir dejando atrás a los menos aptos…

Capriles los tiene presente porque su discurso es para ellos. Los cautiva día a día , les muestra su line up de Podemos y su inefable Ismael, a Henry Falcón y al PPT hasta ayer en el poder. El chiripero pues. Armado por Miquilena y sus constituyentes de la primera hora Chavista.

Estos son los portavoces de una gran conseja realista…prudente…” vengan conmigo no les pasará nada, mejor aún, serán premiados”. Y acudiendo al llamado clientelar multicolor, que va del franquismo hasta Fidel, sin pasar por home se piensa: “estamos bien de este lado, porque somos el puente con muchos y cuando todo se empiece a derrumbar, aquí tenemos refugio seguro” .

Capriles habla para la clase media atemorizada, que quiere pactar una salida suave de esta pesadilla y casi que rezan, para que la vida del pre-difunto se apague pero lentamente, para que los muchachos del Comando Maisanta y sus amigos del viejo tronco político que surgió de Sidor, puedan rencontrarse, que lástima que no está Pablo se dicen… siempre con sus intemperancias.

Capriles habla para Fidel y los dos millones de vagos del PC cubano, que reciben su 15 y ultimo desde nuestro presupuesto de PDVSA, los tranquiliza y nada menos que desde Miami, pero como bien muestra Mario Silva y su Hojilla de Chávez, siguen marcados, como con el hierro ganadero candente en la frente, con su “visita” a la embajada en Chuao aquel 11 de abril…

Quizá Capriles por su eterna juventud política, desestime que los “odios mellizales” son más crudos y violentos que los odios del resto de los mortales.

Su coalición con la nueva versión del chiripero izquierdoso, solo representa un nido de “traidores y vendidos” según la jerga oficial del chavismo y por lo tanto sin votos de los que seguirán al “comandante” mientras respire.

Pero hubo otros mellizos… y desde el Este Caraqueño no espere tampoco solidaridades sociales automáticas. Si hay otras renuncias antes e febrero, Pablo Pérez luce con menos resistencia por aquello del voto útil y por viejos agravios de PJ.

En cuanto al chavismo de bases, es decir el beneficiario de la bequita de la Misión, que ya no llegó mas, o que se la quitaron por sospecha de ”escualidez” del usufructuario de marras, demasiado crítico con lo del hampa, o por el precio de la comida, ese esperanzado, sepa candidato Capriles, siempre votó Blanco Adeco, o Verde Copey, ese vuelve al redil del voto fiel a lo malo del pasado, que es mil veces mejor que este estercolero de ilusiones marchitas.

Pues es sabido que esa es la conducta previsible de nuestro pueblo llano, que busca afanosamente colocarse ( recuérdese la alternabilidad de la Cuarta) bajo el nuevo samán propuesto con vigor desde la oposición, que parece otra vez tener la fuerza para competir, siempre y cuando el muchacho maracucho, logre borrar un pestilente recuerdo y no resuelva defecar en el altar del Salón Esmeralda, reconociendo en minutos la victoria supuesta del déspota, por soplo de Teodoro, ante la amenaza de un tropel de tanques hipotéticos al acecho.

Leopoldo perdió el día en que todos los otros precandidatos lo felicitaron, lo abrazaron se solidarizaron con él, lo apretujaron y luego lo soltaron: “ ve a ver qué haces… que logres lo tuyo, tu eres valiente muchacho…” Leopoldo correrá la misma suerte de los presos políticos: hablan de ellos en días de fiesta o cuando se les acumula mucha vergüenza por dejarles en las mazmorras de Chávez, mientras ellos reclaman el tamaño de su tajada para sus clientelas o le “pelan el dientero” al pre-difunto en los escasos actos protocolares.

No tengo vocación de palafrenero para andar resaltando la vida y obra incomparable de Diego Arria, que habla por el mismo o puede fácilmente ser leída en las redes sociales.

Solo debo acotar que el tamaño de la votación de Diego Arria en las Primarias, dará una medida exacta, no del peso de maquinaria y clientela que no tiene, lo que hacen de la competencia con ellas algo casi suicida, sino del país pensante, que ve de lejos la incomparable calidad, sobre quien puede y debería llegar a ejercer la dirección de un Estado como el nuestro, en su hora más incierta en 100 años y en medio de estallidos y desmembramientos por gangrena de segmentos, que habría que amputar.

Perdonen la franqueza amigos. Pero antes que me pregunten preferí dejar claro lo que pienso sin ninguna duda.

Dije hace días que veía pocas personas que de ser candidatos triunfadores en Octubre, SI COBRARIAN, con las consecuencias que determine la voluntad popular.

Aunque solo confío ciegamente en mí mismo, veo también otros tres que siendo líderes podrán hacer mucho para esta vez imponer EL COBRO: hablo de mis amigos Henrique Salas Romer, Henry Ramos Allup y Oswaldo Álvarez Paz.

Pero es un hecho que solo Diego Arria y Pablo Medina, como hipotéticos candidatos triunfantes, tienen el guáramo para hacerlo ellos y no dejarse quitar la victoria. No por casualidad en su verbo son intransigentes, aunque sus cualidades para Jefes de Estado sean significativamente desiguales.

Alberto Franceschi G
Analítica.com
http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5445942.asp

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.