El secreto mejor guardado de Chávez: La transparencia vs. el oscurantismo

Por 10:57 a. m. 0 comentarios
El caso de cáncer de Lula da Silva fue tratado exactamente al contrario que el del presidente Hugo Chávez en Venezuela, en el que reina el secretismo.

La noticia conmocionó a los brasileños. Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente más popular de la historia contemporánea de Brasil, padece cáncer de laringe. Después de descartar una intervención quirúrgica, el equipo médico del Hospital Sirio-Libanés de São Paulo ha decidido someter al famoso paciente a un tratamiento de quimioterapia.

El anuncio fue diáfano y el pasado sábado la página web del hospital "colgó" los detalles del protocolo que se seguirá. A fin de cuentas, los brasileños están acostumbrados a la claridad en lo que concierne a la salud de sus gobernantes.

La actual mandataria, Dilma Roussef, amiga y discípula del líder del Partido de los Trabajadores, también es superviviente de cáncer y, al igual que el presidente paraguayo Fernando Lugo, que se está recuperando de un cáncer linfático, fue tratada en este prestigioso centro.

Después del 'shock' inicial, los ciudadanos se fueron a la cama con el sosiego que proporciona vivir en una sociedad en la que los políticos están sujetos a lo que en Estados Unidos se denomina 'accountability'.

Justo lo contrario de lo que sucede con Hugo Chávez en Venezuela, donde desde junio, cuando fue operado en medio del mayor secretismo en un hospital de La Habana, se han multiplicado las conjeturas en torno al misterioso mal que padece.

Lula tiene un cáncer de laringe. Así de sencillo fue el comunicado. Por el contrario, el dirigente bolivariano se ha limitado a decir que de un rincón de su abdomen se le extrajo un tumor maligno del que supuestamente ya está curado. A pesar de que Chávez asegura haberse librado de su enfermedad innombrable, en los últimos cuatro meses ha viajado a Cuba para recibir sesiones de quimioterapia y su demacrado semblante invita más a la especulación que a la tranquilidad colectiva.

Diferencias abismales
Qué diferencia la del Brasil democrático embarcado en la modernidad, con la Venezuela chavista que recurre a brujos y rituales de santería para espantar una aflicción que carcome las entrañas del jefe de Estado. Pudiera tratarse de un cáncer de próstata. O de colon. Tal vez un sarcoma en la pelvis.

Lo cierto es que cualquier experto que se aventure a diagnosticar la enfermedad de Chávez, es acusado de estar tramando un complot contra su persona. Recientemente uno de sus ex médicos, Salvador Navarrete, se ha visto obligado a huir tras declarar que su cáncer está muy avanzado y le podrían quedan dos años de vida.

Hugo Chávez siempre se jactó de ser amigo de Lula, pero desde el principio su Socialismo del Siglo XXI estuvo más apegado a la vocación totalitaria del castrismo que al socialismo light del ex presidente brasileño. Y hasta en la hora de la enfermedad el venezolano ha preferido mirarse en el espejo de su mentor, Fidel Castro, antes que en estadistas como Lula y la propia Rousseff.

En 2006 Castro sufrió una grave dolencia, también instalada en el bajo vientre, que fue declarada 'Secreto de Estado'. Si los cubanos habían vivido medio siglo sumidos en las tinieblas, no tenían el menor derecho a saber qué mal aquejaba a su máximo líder. Y así ha sido hasta hoy, con el anciano dictador jubilado pero dirigiendo el destino del país desde la postración.

Secreto de Estado. Así se definen las dolencias que aquejan a caudillos como Castro y Chávez. En cambio, Lula sencillamente sufre un cáncer de laringe cuyo tratamiento está a la vista de todos y en Internet. Transparencia y oscurantismo. Dos maneras muy distintas de abordar la vida y el poder.
http://www.elmundo.es/america/2011/10/31/brasil/1320085476.html

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.