Un Inciso: Reacomodo o transición

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Por Alfredo Yánez Mondragón.

Hoy observo, para el país, dos escenarios posibles en el futuro cercano...

Un reacomodo, extremadamente traumático, porque implica la puesta en marcha de maravillosos programas de desarrollo social, económico y político con todos los poderes -menos el Ejecutivo- en manos de una facción del país que maneja negocios, que está infestada por el narcotráfico, el lavado de dinero, la trata de humanos, y la presencia sin pudor de elementos irregulares de todas las corrientes del terrorismo mundial y de los neo imperios de la indigencia y la mendicidad, que forman los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador...

Este reacomodo corre la arruga; sin que los problemas se resuelvan de raíz. Es un reacomodo estéril, que pretende cohabitar con la barbarie; o peor, que la obvia, que la desestima, que la valida, que la considera... Con ese reacomodo es posible cambiar; aunque todo siga igual.

El otro es el de una transición que limpie esa putrefacción, que extirpe el cáncer que carcome al país en el presente, que le gangrena el futuro y que no hará posible, en las actuales condiciones, que tanto proyecto de buena fe, se concrete.

El país necesita esperanza, necesita confianza, necesita credibilidad. Por eso urge una transición real, un tiempo para el desmontaje de la impunidad reinante, para la construcción de un país que - inexplicablemente- una banda de bandidos y una cofradía de cómplices, han deshecho a su antojo...

Necesitamos una transición seria, sin mayores ambiciones que la limpieza del Estado; sin ningún otro interés que no sea el saneamiento de las estructuras morales, para que pronto, en un plazo no mayor a tres años; estas propuestas extraordinarias que hoy varios venezolanos de temple y dedicación, de voluntad incuestionable y de preparación en la academia y la vida presentan y defienden como posibles... puedan tener la solidez, la fuerza, para desarrollarse, para convertirse en la realidad que tanto aspiramos los venezolanos.

Venezuela requiere de una transición moderna; con mano dura para el desmontaje de la impunidad; pero también para la generación de confianza por parte de los inversionistas, con claridad para identificar las taras heredadas y combatirlas; con suficiente independencia nacional e internacional para impulsar el auténtico cambio de rumbo que requiere el país.

Alguno se aventura a convocar a una Asamblea Constituyente; no para copiar el fracasado modelo hegemónico, hecho a la medida de una ambición desmedida a punto de estallar... sino para deslastrar a la Constitución Vigente de los vicios que, como retazos mal cortados, le han incorporado... La reelección indefinida... la duración del mandato presidencial, y el secuestro de los poderes del Estado...

Seguramente habrá alguna otra propuesta en el rigor de lo jurídico. Sin embargo, no se niega la emergencia con la que hay que actuar -sin remilgos ni ambages- para desmontar el compilado de vericuetos leguleyos que no hacen sino torpedear el destino de un país que lo tiene todo para desarrollarse, pero que sus propias normas, amparadas en un aval de servilismo jurídico institucional se lo niegan.

Ese servilismo, evidenciado en resoluciones, medidas cautelares, exhortos, acuerdos parlamentarios, inhabilitaciones y declaratorias de "sensación" es el primer blanco del necesario desmontaje de la impunidad... Y eso, se entienda hoy o no, solo puede lograrse con un gobierno de transición... Porque un Gobierno con esas características, avalado por el voto y la confianza de los ciudadanos puede actuar con transparencia, con equidad... con sentido de justicia.

Requerimos de una transición efectiva para recuperar para nuestro país a todo el talento que se ha ido huyendo de la barbarie; requerimos de una transición justa, para devolver sus pertenencias, sus casas, sus fincas, sus empleos, sus canales de televisión y emisoras de radio... a tantos y tantos venezolanos humillados, vejados, despojados, burlados...

Requerimos de un gobierno de transición que se encargue de gobernar y de resolver los problemas reales de la gente, sin estar pensando en el voto de mañana, en la gobernación de tal estado, o en la cuota de poder que reclama algún sector...

Necesitamos un gobierno de transición para recuperar la confianza de los empresarios y de los trabajadores; para abrirle el camino a nuevas generaciones de venezolanos empeñados en labrar un futuro que hoy miran con la más certera incertidumbre.

No es este el camino más sencillo, no es ésta la ruta de fácil acceso... El país ha estado sometido casi por tres lustros a un torneo de populismo insultante; generador de una sociedad de cómplices que ahora se muestran como víctimas. Pues bien; es tiempo de frenar la debacle, es tiempo de detener la angustia e iniciar una reconstrucción real; una reconstrucción que nos desafíe a todos, que nos comprometa a todos, que nos demande sacrificios a todos...
Por estos días los venezolanos tenemos la posibilidad de reflexionar sobre estos temas. Hay hombres y mujeres esperando por una decisión individual de altísima incidencia colectiva. Cada uno tiene planes y ofertas, cada uno representa una opción. Los venezolanos, convencidos de que es posible actuar bajo el dominio de la razón, tenemos la inmensa oportunidad de evaluar, de contrastar, para poder... sin excusas, acudir a votar; y más que eso, ir a elegir; y sobre todo, más que cualquier otra cosa, avanzar hacia una sensata decisión entre reacomodo o transición.

@incisos
El Universal.
http://www.eluniversal.com/blogs/incisos/111129/reacomodo-o-transicion

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.