La CELAC: otro sueño de Chávez que nace muerto

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La III Cumbre de América Latina y el Caribe ha "parido" otro organismo para la integración del continente que, como tantos otros, nace muerto por los diferentes intereses que anidan en el seno de algunos mandatarios iberoamericanos. En Venezuela, bajo los auspicios de Hugo Chávez y su socialismo del siglo XXI, debería haberse dado acta de nacimiento a la Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe (CELAC) como un verdadero entramado institucional, político y económico que impulsara la integración de los países del continente. Ésta, al menos, era la intención de Chávez y sus bolivarianos Castro, Correa, Ortega, etc. Sin embargo, tras dos días de reuniones, lo único que ha cosechado el caudillo venezolano es un sonoro fracaso que le devuelve, una vez más, a la realidad del continente: cada vez son más los gobernantes que tumban sus iniciativas.

Y esta vez no han sido las iniciativas ´imperialistas y de derechas´ las que han acabado con las ilusiones chavistas. Una gobernante tan poco sospechosa como la socialdemócrata brasileña Dilma Roussef se ha aliado con el conservador mexicano Felipe Calderón para impedir que la CELAC naciera como lo que pretendía el eje bolivariano: como una organización dotada de medios, entramado institucional y órganos permanentes para sustituir a la OEA. Es decir, una organización contra Estados Unidos y Canadá, los dos únicos países del continente marginados de la cita venezolana.
El viernes, en la sesión inaugural, Hugo Chávez advertía que a la CELAC "hay que darle una estructura (.). A pesar de que algunos no lo consideren muy importante, es necesario si no queremos que esto muera al nacer". Según el caudillo bolivariano, sin una estructura organizativa y permanente, será imposible que "el primer plan de acción de Caracas, el primer plan de la Celac (.) pase a formar parte de nuestros planes de trabajo diario y no lo dejemos por allá archivado en una computadora, en una gaveta, como si nada hubiera ocurrido". Eso será, con toda seguridad, lo que sucederá.
Y es que los dos objetivos con los que Chávez y sus compañeros de viaje ideológico arrancaron la cumbre han acabado por quedar arrumbados por la negativa de los gigantes del continente iberoamericano: Brasil y México, con el apoyo de Argentina, Colombia y Chile, han parado en seco las ambiciones del eje bolivariano de convertir la CELAC en un elemento para atacar a la OEA, en la que sí están Estados Unidos y Canadá y que cuenta con un entramado institucional con presencia en todos los países y sede en Washington, algo que no soportan ni Chávez ni Correa ni por supuesto Castro.

El objetivo prioritario de Chávez y el resto de países articulados en torno al ALBA era hacer de la CELAC una organización que acabara sustituyendo a la OEA, porque "la OEA es lo viejo, un espacio que fue manipulado, dominado por Estados Unidos", mientras que la Celac "nace con un espíritu nuevo, como un arma de integración política, económica y social", según el caudillo venezolano.

Ante esta declaración de intenciones, Dilma Rousseff, la presidenta brasileña, no hizo el más mínimo gesto de apoyo e incluso no asistió a la sesión de clausura del sábado. Su postura la dejó clara el subsecretario de Exteriores brasileño, Antonio José Simoes, quien aseguró que "la Celac no juega en contra de la OEA, nuestra preocupación es trabajar por la región". No habrá entramado institucional en la CELAC: "antes hay que dejarlo funcionar un tiempo". Es decir, dormir el sueño de los justos.

El ´bofetón´ a las tesis bolivarianas lo suscribieron México, a través de su canciller, Patricia Espinoza, que declaraba rotundamente que "no veo que nadie esté pensando en que se puede eliminar la OEA, ni creo que pueda ser algo que estuviera en el interés de los países de la región"; Colombia, en boca del presidente Juan Manuel Santos, que confirmaba que "esta integración no puede ser contra nadie, esta integración es una integración a favor nuestro. Esta integración no es contra la OEA o contra la cumbre Iberoamericana, es a favor de América Latina y el Caribe"; e incluso la siempre ambigua e imprevisible Cristina Fernández de Kirchner, presidenta argentina que, tras un periodo de acercamiento a Estados Unidos, no quiere oír hablar de un organismo ´antiOEA´. El canciller chileno Alfredo Moreno sentenciaba el resultado final: la CELAC será "solamente un foro, no una organización.ni siquiera una secretaría general, como UNASUR, ni nada de eso".

Visto que las intenciones de sus ´países hermanos´, desde la izquierda a la derecha y del norte al sur, era no hacer de la CELAC ni siquiera un organismo con poder, Chávez intentó una última jugada: que las decisiones se tomaran por mayoría y no por unanimidad. A sus socios tradicionales (Nicaragua, Cuba, Ecuador y Bolivia), Venezuela sumaba los pequeños países del Caribe, sumando 18 votos de los 33 países integrantes de la CELAC, lo que le garantizaba un poder de decisión en el Foro. Pero tampoco hubo ahí acuerdo: cualquier decisión habrá de tomarse por consenso, con lo que Chávez sumaba un segundo fracaso.

En definitiva, la cumbre venezolana acabó con una nueva suma de siglas que añadir a las decenas que pueblan el continente iberoamericano. La CELAC no podrá competir con la OEA, como era el sueño bolivariano de Chávez y los suyos; no será un organismo ni tendrá secretaría permanente ni entramado institucional... Será únicamente un Foro (otro más) para discutir e implementar políticas de cooperación e integración y en el que, al final, todos acaban hablando de lo suyo: Bolivia de su salida al mar; Cuba de la condena a Estados Unidos por el embargo; Argentina reclamando una condena por las Malvinas... Otro foro que nace muerto pero que, esta vez, además, ha servido para que Hugo Chávez compruebe que los aires que recorren el continente, con economías creciendo en medio de un mundo en crisis, hacen que los gobiernos serios como Brasil, por muy de izquierdas que sean, se preocupen por otros enemigos que no son el imperialismo yanqui. Y que la retórica bolivariana del ALBA está hoy más sola que nunca.

Alberto Pérez Giménez
http://www.ateneadigital.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_6576_ESP.asp

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.