La gran estafa de la vivienda

Por 1:35 p. m. 0 comentarios
Esta revolución y su líder, Hugo Chávez Frías, han cometido la estafa más grande y descomunal que cualquier Gobierno en el mundo, y a lo largo de la historia, hayan podido ejecutar contra un pueblo.

Hitler y Mussolini, amparados en la devastación que la Primera Guerra Mundial había causado a Alemania e Italia, con sus infames promesas de hacer de esas dos naciones unas potencias mundiales con el único fin de dominar a Europa y luego al mundo, se quedan en pañales ante el “héroe” de los esteros de Sabaneta, para quien Bolívar no es el Libertador de este pueblo y otras cinco naciones, sino él.

El fulano que nos gobierna, en medio de sus alucinaciones, mentiras y grandilocuencias, ofreció a los venezolanos la construcción de dos millones de viviendas en los próximos seis años, siete veces más que las 284 mil construidas durante sus 12 años en el cargo.

Anuncia una nueva campaña para resolver el déficit crónico de vivienda: la "Gran Misión Vivienda Venezuela". La nueva "misión implica la construcción de 150 mil unidades en 2011; 200 mil en 2012 y, finalmente, 300 mil por año a partir de 2013 hasta el 2017. Su primera etapa contempla la construcción de 350 mil unidades en las llamadas ciudades socialistas para finales de 2012.

Hace algún tiempo afirmamos en estas mismas páginas que Chávez es el gran traficante de la esperanza, porque está muy bien consciente de que la esperanza es el último recurso que le queda a los necesitados; y en un país donde el déficit de viviendas se acerca a los tres millones de unidades y afecta a cerca de quince millones de personas, buena es la coba.

Hace escasos días, la red de propaganda del régimen absolutista de Chávez anunció con bombos y platillos la entrega de la casa número 100 mil construida en este año.

¡Mentiras!, bien sabido es que se trata de un nuevo engaño, ya que en Venezuela hay una profunda y grave escasez de materiales de construcción, con alto grado de especulación y acaparamiento, con exportaciones clandestinas promovidas y avaladas por el oficialismo, más las políticas confiscatorias, irrespeto a la propiedad privada, invasión de terrenos y de proyectos de construcción en proceso, la inseguridad jurídica reinante, persecución a las cementeras privadas, y la corrupción existente en el manejo de la producción y distribución de las cabillas y otros insumos, donde, para variar, están implicados altos personeros del Gobierno nacional y regional del estado Bolívar, a lo cual debemos agregarle las recientes leyes aprobadas por la mayoría circunstancial oficialista de la Asamblea Nacional, que pretenden regular el arrendamiento de viviendas y la venta a plazos de viviendas, pero que lo que logran en definitiva es perjudicar más aún la posibilidad de las venezolanas y venezolanos de tener una vivienda digna, bien como arrendatario temporal o como propietario.

En Caracas y el estado Miranda continúan ocupados, desde finales del año pasado, cuando comenzó la tragedia de las lluvias y sus consecuentes inundaciones, decenas de hoteles y centros públicos con miles de familias que quedaron en la intemperie porque sus ranchos se los llevó el torrente de las aguas. Aquí, en el Zulia, los miles de damnificados en los municipios Mara, Páez, Sur del Lago y parte de la Costa Oriental del Lago siguen viviendo en centros para afectados y hacia ellos no ha llegado una sola de las cien mil viviendas que usted soñó haber ejecutado en este año.

Este pueblo no se merece que lo engañen y traicionen de manera tan absurda. Gracias a Dios que por allí vienen dos fechas que serán memorables: el 12 de febrero, cuando Pablo Pérez sea electo candidato de la oposición democrática para las elecciones presidenciales del 7 de octubre, fecha cuando Venezuela quedará liberada de la dictadura comunista de Hugo Chávez y comience la reconstrucción del país y la reconciliación de todos los venezolanos.

Alfredo Osorio / Abogado
http://www.laverdad.com/detnotaopinion.php?CodNotic=75852

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.