Las primarias y Diego Arria

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Voy a torcer mi brazo y votar con las máquinas tramposas del CNE por quien ha asumido el liderazgo de un cambio de verdad: Dictadura por Democracia; porque hoy no se trata de ofrecer más casitas, más autopistas, más policías, más misiones, más escuelitas, más neveras, más cocinas, más becas, sino de devolvernos la dignidad de ser un pueblo libre, sin capataz.

Desde que las llamadas elecciones primarias para escoger el contrincante de Chávez fueron anunciadas, he sido su crítico acerbo por razones estratégicas, de procedimiento y de fondo, por su concepto. Sostengo que una oposición madura, consciente del grave momento que vivimos y la ausencia de un estado de derecho que califique de democracia el sistema que nos rige, ha debido escoger el encargado de enfrentar al Tirano en la próxima oportunidad electoral con un criterio y un mecanismo propio de la guerra civil que confrontamos; con la seriedad del compromiso inevitable y sin más oportunidad que la del 2012, pues el chavismo es un régimen que hay que derrocar porque no es posible sustituirlo. Que esa escogencia no podía manejarse como un concurso de popularidades o de buenas imágenes, sino como una decisión meditada y madura del más conveniente para garantizar el mejor desempeño en el recio combate por venir; que tenga la determinación de no flaquear en el momento crucial y no reconocer el producto del ventajismo, con el apuro inexcusable vivido en la anterior contienda, y con la disposición suficiente para hacerse seguir por los militares democráticos en el momento crucial. Ese candidato no se elige en unas primarias sino que se escoge serenamente, con desprendimiento de vanidades y ambiciones, pensando más en la transición de la tiranía a la democracia que en las metas personales de los que puedan tener más vocación de importantes que de líderes útiles a la patria. La democracia no es oclocracia. Esas eran mis razones para no acompañar estas primarias.

A estas consideraciones se agregó el absurdo de celebrar la competencia con el auxilio del CNE, oficina electoral del chavismo. Absurdo porque esa decisión implica calificar a un árbitro descalificado, un nido de tramposos al servicio de Chávez; restar a la oposición de inicio toda autoridad moral y política para denunciar las irregularidades que hay, y las que crearán, para ejecutar el fraude con el que pretenderán entronizar en el poder a la tiranía. Y con el agravante de que la ayuda del CNE es innecesaria y más costosa que si se hubieran celebrado estas primarias sin su injerencia, sus máquinas y capta huellas ¿Por qué se ha recurrido al CNE? Todavía no he escuchado una razón seria ni que valga la pena, y todo me indica que, en el mejor de los casos, más que un error ha sido una estupidez, como el famoso lamento francés ante el asesinato del Duque de Eghien.

No obstante a todo lo anterior, y, a mi entender, claro está, las fuertes razones expuestas, he cambiado mi opinión y decisión inicial de no concurrir y voy a votar en estas últimas primarias que celebraremos antes de regresar a la democracia, y lo haré para dar mi respaldo efectivo a Diego Arria, un candidato que propone derrocar a Chávez y su corte civil y militar, ejercer un breve gobierno de transición y permitirnos volver a un régimen de libertades, bajo imperio de la ley; regresar a la civilidad para dar garantía a los ciudadanos, civiles y militares, del respeto que se merecen, y que dejemos de ser la risa del mundo entero. Voy a torcer mi brazo y votar con las máquinas tramposas del CNE por quien ha asumido el liderazgo de un cambio de verdad: Dictadura por Democracia; porque hoy no se trata de ofrecer más casitas, más autopistas, más policías, más misiones, más escuelitas, más neveras, más cocinas, más becas, sino de devolvernos la dignidad de ser un pueblo libre, sin capataz. Dejar de ser una provincia de la Cuba castrista para volver a ser la Venezuela sin adjetivo. Tener unas FAN que se respeten y hagan respetar a la patria sin dejarse ningunear por narcoguerrilleros y cubanos. Sentirnos con derechos y deberes, y poder reclamarlos sin recurrir a colores partidistas hegemónicos. Ser libres, vamos.

Diego Arria se ha empeñado en ofrecernos esta posibilidad de respetarnos, de levantar la cabeza, de un gobierno de emergencia, transición lo llama, corto, para desmontar la tiranía y deslastrarnos de los Castro y otros chulos; después habrá tiempo y sentido para competir en simpatías.

Para mí, tratar de alcanzar la dignidad de vivir en democracia y libertad es razón suficiente hasta para votar en estas primarias.
http://www.analitica.com/va/politica/opinion/7941637.asp

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.