Venezuela, entre la inseguridad pública y la impunidad

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Fruto de una cultura del odio, inspirada por el poder, ha surgido en Venezuela una violencia salvaje, descontrolada y ajena a toda racionalidad. Cada día mueren en Venezuela unas 60 personas de media, víctimas de la violencia, una de las cifras más altas del mundo en homicidios. Según el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), en el año 2010 hubo unos 18.000 asesinatos, casi 58 homicidios cada 100.000 habitantes, aunque según el gobierno serían 48. Para muchos analistas y observadores independientes, el gobierno de Caracas trata de maquillar las cifras y minimizar el impacto real que la delincuencia y la criminalidad tienen en el país. Además, si uno sigue los medios de comunicación oficiales observará que pocas noticias o referencias hay acerca de este problema y cómo las autoridades de esta nación, excepto si pertenecen a la oposición, tratan de ocultar un asunto que para ellos, simplemente, no existe. El caos violento en que vive Venezuela desde hace años no existe para Chávez, es pura propaganda del "imperio" y sus detractores, "los escuálidos".

Aparte de la criminalidad, está el asunto de la impunidad. Un medio de comunicación venezolano, Noticias24, informaba recientemente que el 93% de los crímenes queda sin resolver y nadie es juzgado. Venezuela, aparte de ser, junto con Irak y Afganistán, uno de los países más inseguros del mundo, es el reino de la impunidad. A este respecto, un reciente informe de Proyecto Justicia Mundial, una organización creada por el empresario de la informática Bill Gates y que analiza el respeto al estado de derecho y el acceso a una justicia en 61 países del mundo, señala que Venezuela es un país con alto nivel de corrupción, el peor en todo lo relacionado con controles y cuentas de los gastos del estado y presenta serias deficiencias en la aplicación de justicia, pero donde, además, no se respeta el derecho a la libertad de opinión, entre otras cosas.

El mismo informe indica que en este país suramericano "la corrupción está muy extendida (puesto número 54 de 61), el crimen y la violencia son habituales (64), las instituciones gubernamentales no son transparentes y el sistema de justicia es inefectivo y sujeto a influencia política (última posición, 66)".Sigue señalando dicha fuente:"El país sufre también graves problemas a la hora de garantizar el respeto por los derechos fundamentales, en particular la libertad de opinión y expresión y el derecho a la libertad".

El panorama ante el 2012, no es nada halagüeño. No olvidemos, como ya hemos dicho antes, que Venezuela es el paradigma de la violencia callejera y la criminalidad, pero también el ejemplo más claro de la impunidad, sin que nadie haga nada por detener esta lacra. Y, mientras tanto, la violencia sigue en aumento. Cuando estamos a comienzos del nuevo año y es el momento de hacer balances, el OVV ya citado anteriormente señala que en 2011 la violencia aumentó un 10%, pues se registraron 19.336 asesinatos, lo que implica la muerte violenta de 53 personas diarias. Una barbaridad, se mire desde donde se mire.

Según la OVV, esa tasa de homicidios se elevó en 2011 a 67 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo que corresponde a una "epidemia" de violencia en el país suramericano. Al menos 84 personas murieron en Caracas por causas violentas durante el fin de semana de Navidad, el más cruento de todo 2011, según cifras extraoficiales publicadas este martes por la prensa local. Recordemos que en la Comunidad de Madrid hubo en el 2011 apenas 50 homicidios, una cifra considerada alta, pero que, en términos venezolanos, representaría tan sólo el número de muertes violentas que tiene la ciudad de Caracas en un fin de semana "normal".

Para los investigadores de la criminalidad, que apenas son escuchados por unas autoridades que rehuyen el tema y que obvian el debate nacional, el problema radica en que el uso de la fuerza se ha legitimado en Venezuela, mientras las medidas para contenerla han sido dejadas de lado, como consecuencia del "continuo elogio de la violencia y de los violentos, por la impunidad creciente en el país y por los llamados continuos a la guerra".

La inseguridad, principal problema del país

Todas las encuestas y estudios señalan que la inseguridad es el principal problema para la mayoría de los venezolanos. De todos los delitos, que visten de luto y llenan de dolor a la mayor parte de las familias de este país, el 97% quedaban impunes hasta el año 2009 y nunca son resueltos por las autoridades; la impunidad es la tónica normal en una sociedad acostumbrada al dolor, la injusticia y la falta de garantías en materia de seguridad.

De cada cuatro delincuentes detenidos flagrantemente tan sólo es uno es condenado y paga realmente sus faltas. La Justicia venezolana, que sufre carencia de medios humanos y materiales, se muestra incapaz de resolver la mayoría de los delitos y asesinatos que flagelan a este país. El 91% de los homicidas queda libre en Venezuela sin haber obtenido ni siquiera una detención como sospechoso y la brecha de la impunidad continúa creciendo en un país que lleva acumulados más de 123.000 asesinatos en los últimos diez años.

"Cada vez hay más homicidios y menos detenciones, no hay voluntad política de proteger al ciudadano y sí una confusión muy clara entre hacer cumplir la ley y reprimir los derechos humanos", consideró el director del OVV, Roberto Briceño-León, en Caracas durante la presentación del informe "Una década de impunidad en Venezuela (1998-2009)".Esta cifra que daba Briceño-León hace tan sólo dos años se queda ahora corta, ya que en la actualidad, el número de asesinatos perpetrados durante la "era gloriosa" de Hugo Chávez se situaría, sin temor a que se considere exagerada dicha cifra, en unos 160.000.

La policía está cada vez está menos presente en las calles venezolanas y muestra una tendencia creciente a la corrupción, absolutamente tolerada por los poderes policiales y una sociedad cada vez más acostumbrada a la violencia que emana desde la cúspide hasta los estratos más bajos de la sociedad. En el año 2009, una fuente bien informada, como el ministro del Interior de entonces, Tareck El Aissami, aseguraba que las fuerzas policiales estaban implicadas en algo más del 20% de los homicidios del país. Como aseguraba Briceño-León para explicar las causas de esta adversa situación, "cuando en una sociedad las propias autoridades no respetan la ley, se exalta el delito, el secuestro y la muerte, ahí surge la impunidad".

Ahora, cuando el país vive inmerso en las primarias dentro de la oposición democrática para elegir un candidato único que se enfrente al máximo líder, Chávez, en las elecciones previstas para octubre del 2012, la mayor parte de los precandidatos opositores se refieren y apuntan soluciones al problema de la inseguridad reinante que hace de Venezuela la Afganistán de América Latina. Pese a todo, harán falta algo más que buenas intenciones para atajar un problema muy complejo, escasamente tratado en estos casi tres lustros de chavismo y fruto de una cultura del odio ya profundamente enraizada en la sociedad venezolana, a merced del absoluto monopolio informativo que ejerce el presidente Chávez y sus acólitos. Por ahora, como primera medida de choque, gane quien gane las elecciones de octubre del 2012, lo primero que habría que hacer, aparte de poner orden en la justicia y las fuerzas de seguridad, es poner a buen recaudo a los más de diez millones de armas que, se asegura desde el poder, están en las calles de Venezuela sin ningún control.

Ricardo Angoso
Sociólogo y periodista. Ha sido observador electoral de la OSCE enHonduras, Kazajstán y en los Balcanes. Coordinador General de Diálogo Europeo
http://www.ateneadigital.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_6975_ESP.asp

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.