Diego Arria: un outsider entre los precandidatos de la MUD

Por 10:50 a. m. 0 comentarios

Lea es una esteticista que usualmente pasea su mascota de noche en los alrededores del parque Halley, en Montalbán Dos. Su objetivo es permitir que su schnauzer, de seis años de edad, alivie su vejiga, mientras ella toma un poco de aire fresco bajo las estrellas. Pero esta noche de finales de enero su rutina tiene un atractivo especial. Escuchar el mensaje que el precandidato de la Unidad Democrática, Diego Arria, lleva a todos los vecinos de esa urbanización.

“Mi voto ya está definido pero tengo que escucharlos a todos”, dijo Lea.
Arria llegó temprano a la cita, con casi una hora anticipación inició los contactos con los vecinos que, provistos de obsequios para el ex gobernador de Caracas, iban ocupando sus puestos en una descolorida sala de fiestas que los fines de semana alberga tortas y piñatas.

A pesar de su animadversión por todo aquello que transpire excrecencias castrenses, Diego Arria tiene una fina formación militar que proviene de su paso la Academia Militar de Augusta, en Pensilvania, Estados Unidos. Arria se ruboriza cuando la moderadora del acto revela el dato durante su presentación.

El parque Halley se construyó en honor al cometa que cada 76 años orbita la Tierra. Los pronósticos estiman que la masa cósmica volverá a acercarse por estos lados en 2061: ¿ sobrevivirá la impronta política de Arria más allá de esa fecha?.

Durante los últimos 25 años, el hermano mayor de los Arria Saliceti vivía a bordo de aviones que lo llevaban de Nueva York a cualquier otra parte del mundo donde hubiese un conflicto que pusiera en peligro los derechos humanos.

Lo que nunca llegó a pensar era que tendría que regresar a su país  a defender esos mismos derechos y a optar por el cargo de Presidente para salvar, como repite en cada presentación pública, al país del caos y la guerra.

Similar a lo ocurrido en el hotel The Palace donde la MUD presentó su programa de gobierno, el encuentro con Arria estuvo dominado por un público integrado mayoritariamente por gente que pasa de los 55 años de edad. “Suele ocurrir en los actos nocturnos que organizan los vecinos, pero por el contrario, 95% de mis encuentros públicos ocurren en escenarios que cuentan con asistencia masiva de jóvenes”, advierte Arria.

Tras la introducción del personaje, cosa que la moderadora hace no sin antes revelar que debió acudir a Wikipedia para hallar datos biográficos, el precandidato comienza a justificar su participación en la contienda electoral.“Tenemos que hacer otro país porque el que teníamos lo destruyeron. Acabaron con las familias y con los valores”, se lanza.

Arria luce unos botines de gamuza marrón Hushpuppies que combinan con su chaqueta de piel oscura.

Pantalones casuales y una camisa Tommy de cuadros le hacen lucir informal con un toque adulto contemporáneo.

En 1988, Arria fue electo como presidente del Consejo de Seguridad de la ONU con una votación abrumadoramente mayoritaria. Sin embargo, justifica ese hecho como algo natural que se originó gracias que Venezuela era reconocida como un país confiable que acogía a la gente sin importar su color, ideología, ni procedencia.

“Si una votación similar se hiciera hoy el país no sumaría ni 50 votos porque Venezuela aparece vinculada a las peores causas de la humanidad”, reitera.

Arria sostiene que los venezolanos están a punto de verse envueltos en uno de los conflictos bélicos más serios que amenazan el orbe. “Irán le dice a Estados Unidos que estamos muy cerca de sus costas y tenemos misiles nucleares. Podemos volar el Canal de Panamá, algo más grave que la destrucción del Worl Trade Center”, señala.

El ex embajador califica al presidente Chávez de fanfarrón e irresponsable y acota que no se trata de defender a Washington.“El Gobierno nos involucró en un proceso ajeno a nuestros intereses”.

El tema internacional apasiona a Arria y de repente se da cuenta que está fuera de contexto. Pero la diferencia entre él y sus competidores estriba en que, mientras aquellos hablan de carreteras y empleo, Arria se explaya en la manera sobre cómo va desmontar un régimen al que califica de oprobioso.

“Un candidato puede caletrearse un programa de gobierno pero transitar un período de inestabilidad y violencia a uno de gobernabilidad es una tarea que va más allá del mero caletre”, dice. Arria pide que le dejen presidir durante el trienio 2013-2016 y que se llame a una nueva Asamblea Nacional Constituyente para sembrar las bases de un nuevo amanecer político.

Lo bueno que tienen las campañas electorales –si es que hay algo rescatable en ellas–, es que pueden convertir una noche anodina como esta en un reencuentro entre vecinos que se saludan y ponen interés en escuchar un mensaje que los puede hermanar.

Arria termina su mitin y el parque comienza a quedar solo. A pesar de tener nombre de cometa su abandono es de tal magnitud que por las noches parece más un agujero negro del cosmos de los descritos por Stephen Hawking que un destello estelar.


Mafias

Para dar una idea de lo que se le viene encima al nuevo Presidente que resulte electo, Arria muestra algunos hechos.

–Hay 60.000 cubanos de los cuales 4.000 están inflitrados en instituciones claves

–Más de un centenar de funcionarios iraníes tienen acceso directo al Palacio de Miraflores

–Venezuela cuenta con la mayor mafia de drogas que se conozca en la región conformadas por biolorusos, rusos, japoneses, mexicanos y colombianos que viven custodiados por las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad del Estado

–60% de la cocaína que llega a Europa transita por Venezuela

Memoria y modernidad

A Diego Arria no se le escapa un nombre ni un rostro. Conoce a alguien hoy, lo trata un tiempo, lo vuelve a ver un año después e invariablemente lo recuerda. “Hola Andrés”, por ejemplo. Siempre queda la duda de si en verdad es un político o un relacionista. Lo que es seguro es que lo segundo ha ayudado a lo primero.

Figura emergente en los 70, que apareció a la sombra de CAP pero que adquirió espacio propio, a Arria el periodismo siempre le tendrá algo que agradecer: la creación en 1979 de El Diario de Caracas, un periódico diferente, como se vendió, que modernizó la prensa nacional y que se dio el lujo de tener en su comando directivo al escritor y periodista Tomás Eloy Martínez.

Corre ahora a los 73 años de edad esta aventura electoral –en 1978 aspiró a la Presidencia e hizo una campaña muy llamativa pero de escasos resultados- como el más veterano del grupo de precandidatos de la oposición. Saca partido a su roce y experiencia, nacional e internacional, y a la seguridad que siempre lo ha distinguido. Nadie contaba con él en esta contienda. Pero su voz se ha dejado oír.
http://www.2001.com.ve/noticias_2001online.asp?registro=183257

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.