El día en que Venezuela conoció a Hugo Chávez

Por 11:18 a. m. 0 comentarios

Este 4 de febrero se cumplieron veinte años del fallido golpe de Estado contra el aquel entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez. Una fecha que el país suramericano no podrá olvidar porque fue el día en que los venezolanos conocieron a Hugo Chávez.

Entre las 2:30 am y las 4:00 am de la madrugada del 4 de febrero de 1992 los teléfonos de millones de hogares venezolanos comenzaron a sonar al unísono. “ Hay disparos en la Carlota. Enciende la televisión”; “¡Despierta, hay un golpe de estado!” o “¡Niños hoy no hay colegio!”, era el común denominador de un martes atípico en donde aún no había despuntado el alba.

La consternación y los nervios de los adultos que miraban atónitos las pantallas de sus televisores para entender lo que ocurría, contrataba con el júbilo infantil de niños y adolescentes que celebraban que ese día no había clases.

Sin embargo el sorpresivo madrugonazo distó de ser un incidente espontáneo. Desde el lunes 3, cuarteles de cinco de los estados más estratégicos del país, Aragua, Carabobo, Miranda, Distrito Capital y Zulia, comenzaron con la movilización de un alzamiento militar, instado por el “Movimiento Bolivariano MBR-200”. Un grupo clandestino que se encontraba enquistado desde 1983 en el seno de las Fuerzas Armadas, conformado por uniformados de rango medio del Ejército venezolano.

¿El objetivo? Derrocar al aquel entonces presidente Carlos Andrés Pérez (CAP) que ese día llegaba a Caracas proveniente de Davos (Suiza) en donde participó en el Foro Económico Mundial de ese año.

Así arrancaba la “Operación Zamora”, encabezada por los tenientes coroneles Francisco Arias Cárdenas, Joel Acosta Chirinos, Jesús Ortiz Contreras, Jesús Urdaneta Hernández y Hugo Chávez Frías,-estos dos últimos fundadores del MBR-200- Una actuación que el movimiento justificaba con el artículo 132 de la extinta Constitución de 1961, el cual consagraba a las Fuerzas Armadas, la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el cumplimiento de la Carta Magna. Principios que los golpistas consideraban que estaba siendo vulnerados por el Ejecutivo de Pérez y su alto mando militar.





Todo ello con base a las secuelas sociales y políticas que dejó tras de sí el estallido popular del 27 de febrero de 1989, conocido como el “Caracazo”, que provocó la muerte de más de un centenar de personas, así como una ola saqueos que provocaron costosos daños materiales.

El 3 de febrero se mostraba como un lunes cualquiera en la vida de los venezolanos, que no se les cruzaba por la cabeza que se desayunarían al día siguiente con un Golpe de Estado. Sin embargo, Carlos Andrés Pérez fue informado a su regreso de Davos, del alzamiento que se estaba cociendo en las guardiniciones militares. Su ministro de Defensa, el general Fernando Ochoa Antich, le dio el soplo del alzamiento en el hangar presidencial del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía.

Esa noche comenzó la toma de los principales estados del país, siendo un desconocido Hugo Chávez, el responsable de coordinar las operaciones en el Distrito Federal desde el Museo Histórico Militar. Caracas se trasnochaba con el andar de los blindados, los soldados y los paracaidistas que se preparaban a ocupar la ciudad.

A la 1:00 de la madrugada del 4 de febrero, Pérez, escurriéndose de los golpistas que iban en su búsqueda, apareció ante las cámaras del canal de televisión Venevisión en donde comunicó que el país estaba siendo objeto de un “movimiento insurreccional”. Dos horas después, los caraqueños se levantaron de sus camas con la noticia de un Golpe, el ruido del fuego cruzado en los alrededores de la casa presidencial (La Casona) y del céntrico aeropuerto Francisco de Miranda; y las imágenes de una tanqueta intentando de derribar en plena oscuridad, la puerta del Palacio de Miraflores.





A medida que avanzaba la mañana, cada vez más curiosos se asomaban a los balcones para ver lo que pasaba, mientras unos padres desvelados hacían largas colas en los supermercados y abastos para comprar víveres, atemorizados por los fantasma del 27-F.

Tras una intensa y larga noche, los insurgentes en Caracas comenzaron a replegarse cuando los uniformados de la Guardia Nacional y los funcionarios de la División de Inteligencia y Prevención (Disip),- hoy rebautizada como Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin)-, retomaron el Palacio de Miraflores después de casi 10 horas de combate.

Al mediodía, el teniente coronel Chávez responsable de las operaciones del Distrito Capital, se entregó antes las autoridades gubernamentales a la par que se atribuyó la responsabilidad de la rebelión militar y más del centenar de muertos que esta dejó a su paso; pese a que sus colegas de MBR-200, Arias Cárdenas, Urdaneta Hernández y Ortiz Contreras, tenían controlados los estados Zulia, Aragua y Carabobo.

Rodeado por cámaras, “flahes” y micrófonos de los principales medios de comunicación del país, un joven Hugo Chávez, ataviado con el uniforme y boina roja de la división de paracaidistas, se expuso por primera vez ante la opinión pública venezolana, llamando a la rendición de sus compañeros del Movimiento Bolivariano, en una alocución enmarcada con un “por ahora” que supuso un antes y un después en la historia de Venezuela.
http://www.elimparcial.es/contenido/98930.html

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.