Fernando Ochoa Antich: Hugo Chávez y la estabilidad nacional

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Definitivamente, Hugo Chávez se encuentra totalmente fuera de la realidad. Afirmar, que su gobierno es garantía de paz y de estabilidad social es, para decir lo menos, una dolorosa burla a miles de venezolanos.

Pareciera ser que todavía no se ha dado cuenta de la responsabilidad que tiene su gobierno en el exilio de miles de jóvenes, unos por no encontrar trabajo, otros por miedo a ser asesinados y los más por haber sido perseguidos con saña al oponerse a la destrucción de Pdvsa. También parece olvidar que sus filípicas cargadas de odio son la causa fundamental de los más de 19.000 asesinatos que, durante el año de 2011, ocurrieron en Venezuela. Tampoco parece recordar que son miles las familias, humildes muchas de ellas, que han sido arruinadas por acciones ilegales de confiscación, sin haber recibido el pago justo que les correspondía.
Además, y es importante que lo conozcan mis compañeros de armas, la presencia de Hugo Chávez en la presidencia de la República no sólo ha perjudicado de manera personal a miles de nuestros compatriotas sino que ha comprometido irresponsablemente los intereses vitales de Venezuela poniendo en riesgo la seguridad y el destino de nuestro país. Creo necesario analizar algunos de estos hechos para desenmascarar el supuesto patriotismo con que trata de ocultar su ineficiente gestión de gobierno y su complicidad en todos los actos que realizan los miembros de una camarilla de civiles y militares, que sin escrúpulos se han enriquecido a la sombra del poder haciendo todo tipo de negocios. Estoy seguro que, al conocerse a profundidad la verdad de estos hechos, el juicio de la historia será implacable con la figura de Hugo Chávez.

Una de las grandes banderas del régimen ha sido la supuesta defensa de la soberanía nacional. Pura mentira. Nunca Venezuela había dependido tanto en sus decisiones de otro gobierno. Es imposible dejar de preguntarse las razones por las cuales el presidente de Venezuela debe aceptar que los hermanos Castro intervengan como lo hacen en nuestra política interna. Los rumores que existen de la presencia de cubanos en organismos del Estado venezolano son de tal gravedad que sin exageración se puede afirmar que los responsables de esos hechos cometen el delito de traición a la patria. Nadie se explica los motivos que pueden existir para que haya funcionarios cubanos controlando funciones en la Fuerza Armada, en los organismos policiales y de inteligencia, en los aeropuertos, en los registros y notarías y pare usted de contar...

Sigamos hablando de soberanía. No es posible que el narcisismo de Hugo Chávez someta a Venezuela a riesgos internacionales con tanta ligereza. La verdad, la única verdad es que esa especie de juego con que se apoya la política de ciertos países tiene delicadas consecuencias para nuestro futuro. No se puede estar paseando en automóvil con Saddam Hussein por las calles de Bagdad, ni se puede abrazar a un dictador como Muamar Gadafi, diciendo que es su hermano, ni tampoco respaldar la política nuclear de Irán y recibir en visita oficial a su presidente Mahmud Ahmadineyad, ni respaldar el genocidio que realiza Bashar Al Assad en Siria, ni decir pesadeces del Estado de Israel y de Estados Unidos, afirmando que son nuestros enemigos, sin que Venezuela se vea sometida a riesgos inaceptables en su seguridad y soberanía.

La deuda externa del Estado venezolano alcanzó este mes una cifra cercana a los 150.000 millones de dólares. Un monto realmente sorprendente e inaceptable en medio del esplendor petrolero que ha vivido este gobierno y la inexistente obra pública. La deuda venezolana sólo era, en 1998, de 28.000 millones de dólares. En mis años juveniles, después del doloroso bloqueo de nuestros puertos por Inglaterra, Alemania e Italia, se consideraba casi un pecado mortal insinuar que Venezuela volviera a endeudarse. Yo siempre fui un severo crítico de la tendencia que tuvo nuestra democracia de solicitar créditos internacionales para realizar proyectos de gran interés nacional. En ese momento, los partidarios del endeudamiento aseguraban que la obra que se estaba realizando justificaba los préstamos. La experiencia demostró lo contrario...

Otro aspecto que compromete gravemente la estabilidad nacional es la manera irresponsable como se administra Petróleos de Venezuela. Hugo Chávez mantenía, durante sus primeros años de gobierno, que nuestra empresa petrolera era una caja negra. Realmente, su administración era transparente y eficiente. Ahora, nadie conoce su real estado financiero, aunque nadie duda de los grandes negociados que, a espaldas de los intereses nacionales, se realizan en dicha empresa. Solo con recordar la venta a futuro de petróleo a China es suficiente. Ahora, para completar la incertidumbre que vive Venezuela se ha conocido que Hugo Chávez se encuentra, de nuevo, gravemente enfermo. Sin importarle la estabilidad nacional mantiene su candidatura. Su ambición de poder es tanta que no le importa el destino de Venezuela. Esa es la verdad..
http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5282166.asp

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.