Los cabos sueltos de la oposición

Por 10:32 a. m. 0 comentarios
Este domingo los venezolanos elegirán al que será el rival de Hugo Chávez en las elecciones del próximo 7 de octubre. Henrique Capriles parte como favorito para enfrentar la ofensiva chavista iniciada desde finales del año pasado.

Todo parece indicar que hoy será un domingo sin sorpresas en Venezuela. Si consideramos los resultados de las encuestas realizadas en los últimos dos meses, el vencedor será Henrique Capriles Radonski, abogado caraqueño de 39 años, quien no ha perdido ninguna elección hasta la fecha, ni siquiera cuando se enfrentó a Diosdado Cabello, uno de los hombres duros del chavismo, por la Gobernación del estado Miranda en 2008.

El candidato favorito posee 55,9% de la intención de voto, después de sellar una alianza con otro de los aspirantes, Leopoldo López. Atrás lo siguen cuatro contrincantes, separados por una distancia estimable: el gobernador del Estado petrolero de Zulia, Pablo Pérez, la diputada independiente María Corina Machado, el exembajador Diego Arria y el exparlamentario y disidente del chavismo Pablo Medina.

De resultar triunfante Capriles Radonski al final del día, Venezuela no sólo amanecerá con un candidato único para enfrentar el próximo 7 de octubre a un presidente hasta la fecha invencible. También habrá roto con el viejo liderazgo de los partidos tradicionales y con figuras de la política que desde hace ya tiempo perdieron su conexión con los votantes. Se confirmará entonces que la antipolítica sigue instalada en la oposición. Algo similar a lo que ocurrió con Hugo Chávez cuando fue candidato en 1998.

Cabe preguntarse cuál es el contexto que rodea estas elecciones primarias en Venezuela. Desde el 2 de noviembre pasado se produjeron 25 cambios de cargos claves en el alto gobierno: 22 de ellos han sido ocupados por militares activos o retirados.

Este proceso de remilitarización de la alta administración pública quedó sellado con el nombramiento de Diosdado Cabello como presidente de la Asamblea Nacional. No hay que olvidar que Cabello es la figura más denostada por la izquierda del chavismo, que lo identifica como el líder de la derecha endógena.

Otros hechos resultan significativos. La concentración de tanques y armas en el estado Aragua y Guárico bajo el mando del general Clíver Alcalá Cordones; la designación de Henry Rangel Silva como ministro de la Defensa; la declaración del presidente Hugo Chávez que identificó a las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN) como chavistas; así como la escenificación del aniversario del frustrado intento de golpe del 4F como Celebración Nacional. Todo indica que el régimen quiere aparecer cada vez más apoyado por las FAN.

En un escenario altamente marcado por los contrastes, como es el venezolano, la remilitarización del alto gobierno y la exhibición de las FAN como una fuerza política bajo la conducción de Chávez, tienden su sombra sobre las elecciones primarias. Si la Mesa de la Unidad profundiza su discurso democrático con unas elecciones populares, el gobierno acentúa su semántica militarista y guerrera.

Cualquiera que haya observado con cuidado el desfile del 4 de febrero pasado, advertirá rasgos significativos: el culto a la personalidad de Hugo Chávez alcanzó momentos de pleitesía; el esfuerzo por asociar las FAN con uniformados del pueblo remarcó un discurso racial subrepticio; y la exhibición de milicias entrenadas militarmente confirmó una legitimidad equivalente a los componentes regulares de las FAN.

¿Qué le dice al venezolano común este contexto en el que se han desarrollado los preparativos de las elecciones primarias? Una vez que se conozca el rostro que será el contendor del presidente Hugo Chávez en octubre de 2012, la confrontación política se intensificará. Esto genera mucho miedo en la población.

Este no es el único cono de sombra, por demás significativo, que le quita el sueño a la oposición. Temas como la transparencia del registro electoral y la capacidad real que podría tener el candidato con mayor intención de voto, Henrique Capriles Radonski, para enfrentar este momento crítico de Venezuela, han sido debatidos con fruición en medios y redes sociales.

Toda una agenda radical invalida las acciones que ha desarrollado la Mesa de la Unidad para alcanzar las elecciones primarias, por considerarlas erradas para el momento histórico. Una agenda que por lo demás siempre prefiere el dedazo al voto popular.

Esta perspectiva desestima la fuerza de tres candidatos (Henrique Capriles Radonski, Pablo Pérez y Leopoldo López) que son observados como gente muy joven, sin experiencia, que no pueden ni siquiera cuestionar los programas fallidos del gobierno de Hugo Chávez y menos aún confrontarlo como candidato en octubre próximo.

Como contraparte, valoriza contundentemente la posición radical escogida por los candidatos María Corina Machado y Diego Arria, los que siempre han tenido menos oportunidades de ganar.

Frente a severos cuestionamientos de gente extremista, nostálgica de las conspiraciones y las intentonas, los seguidores duros de Henrique Capriles Radonski se han hecho escuchar para alzar la bandera de la unidad.

Reconocen que en un país extremadamente polarizado no hace falta otro candidato agresivo y cargado de odio para cambiar el estado de las cosas. El triunfador de estas elecciones primarias debe levantar un proyecto de país, ser portador de una propuesta posible de cambio. La confrontación agria es una página del pasado.

Los próximos siete meses no serán apacibles en Venezuela. Quien amanezca triunfador mañana, deberá unir todos los cabos sueltos que dejarán estas elecciones primarias. E invocar la unidad nacional. Tendrá que trabajar muy duro para convertirse en una opción real a Chávez, el hombre que hizo visible una parte del país que fue olvidada y maltratada por años.

Esas quizás son las imágenes más nítidas que comienzan a perfilarse a partir de hoy, 12 de febrero. Por un lado, el candidato único tendrá que minimizar la polarización, encontrar el centro político, aplacar la crispación de los odios, reconocer y hacer posible un discurso de paz y reconciliación.

Por otro, un gobierno remilitarizado y con unas FAN chavistas. Es decir, un presidente que quiere ser visto como guapo y apoyado, capaz de desatar una ofensiva implacable para aguarles la fiesta a sus enemigos.

¿Cuál es esa estrategia? Que nadie piense en Venezuela que en octubre habrá un referéndum sobre una pésima gestión gubernamental, sino una nueva oportunidad de escoger entre la estabilidad conocida (Chávez) o el diluvio (la oposición). La oposición tiene doscientos días para convencer al país de lo contrario. De ese tamaño son los desafíos que enfrenta Venezuela a partir de hoy.

Los otros opositores

Pablo Pérez

Gobernador del estado de Zulia

Los sondeos lo ubican en segundo lugar en las primarias opositoras, con un 30,9% de los votos después de Enrique Capriles. Su gestión se basaría en generar confianza para generar empleo seguro, luchar contra el hampa y declararles “la guerra a los irregulares que están en la frontera” con Colombia.

Diego Arria

Diplomático retirado y aspirante independiente

Aunque son escasas sus posibilidades de triunfar en las primarias, sus propuestas para acabar con la impunidad y la permisividad, “que son la sombra de todo delito”, han impactado en la juventud venezolana. Su gestión, dice, se basaría en la total transparencia.

María Corina Machado

Diputada

La firma Datanálisis le da el 2,1% de los sufragios en las primarias. Su campaña defiende la propiedad privada, que el presidente Hugo Chávez ha atacado. Propone reconstruir el aparato económico y descentralizar la salud, para lograr un Estado capaz de promover el bienestar y la educación de calidad, la infraestructura y la seguridad. Promete eliminar la reelección.

Pablo Medina

Candidato del Movimiento Laborista

Su campaña se basa en la lucha contra al pobreza, la impunidad y la inseguridad. Dice que Chávez protege el hampa y el contrabando de armas. De ser elegido presidente, restablecería de inmediato las relaciones con EE. UU. y que, dados sus antiguos nexos con Chávez, se ganará el voto de quienes están descontentos con el actual mandatario.
http://m.elespectador.com/impreso/internacional/articulo-326025-los-cabos-sueltos-de-oposicion

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.