Paradojas petroleras

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Irán tiene petróleo, pero no gasolina. Venezuela, tampoco. Es más, la gasolina venezolana procede en buena medida… de Estados Unidos. Irán le debe alrededor de 1.500 millones euros de gasolina a ENI, el antiguo cuasimonopolio de hidrocarburos del Estado italiano. PDVSA—el monopolio petrolero de Venezuela, al que muchos acusan de ser una especie de ‘cajero automático’ de Hugo Chávez—tiene tres refinerías y 6.000 gasolineras en EEUU (de ellas, 2.000 tienen tiendas en las que también se vende café venezolano). Dicho sea de paso, EEUU importa cada vez menos petróleo, y no necesita para nada el de Oriente Medio.

¿Nos hemos vuelto locos?

No. Ésas son las paradojas de la industria del petróleo. Sólo algunas. Entenderlas nos puede ayudar a comprender los matices de los enfrentamientos entre EEUU e Irán, por ejemplo.

Empecemos por la primera. Irán tiene mucho petróleo. De acuerdo. Si se tiene en cuenta el ‘petróleo convencional’, más barato de extraer que el ‘no convencional’ (cuya producción se está literalmente disparando en EEUU y Canadá), es el segundo país con más reservas del mundo.

Pero la infraestructura petrolera iraní está pulverizada. Irán ha invertido más en energía nuclear que en petróleo. Y eso se ha sumado al embargo de EEUU, la politización del sector y la guerra con Irak. Así, Teherán puede extraer petróleo pero tenga que enviarlo a otros países para que se lo refinen. Entre esos países está Italia. Según el consejero delegado de ENI, Paolo Scaroni, Irán le debe a esa empresa 1.500 millones de euros por refinar su crudo. EEUU no se acaba de fiar de ENI, una empresa que ha realizado negocios en la Libia de Gadafi, la Venezuela de Chávez y en la República Islámica de Irán. “Italia es un país serio, y encontrará fórmulas para diversificar su suministro”, me dijo el portavoz del Departamento de Estado, Mike Hammer, la semana pasada.

Si la UE deja de comprar petróleo iraní, eso no tendrá problemas en el mercado, porque el petróleo iraní seguirá fluyendo a China e India. El problema es el petróleo que sustituya al de Irán. En general, el crudo iraní es ligero (tiene poca densidad) y tiene un nivel de azufre medio. Eso lo hace relativamente fácil de refinar. Pero cada crudo necesita unas instalaciones específicas. “El petróleo de Irán se puede sustituir con el de Rusia, Irak o Arabia Saudí, pero no con el de, por ejemplo, Nigeria”, me ha explicado hoy Olivier Jakob, de la consultora suiza Petromatrix.

Ahora, la UE está tratando de que Arabia Saudí cubra el hueco que dejará la ausencia de petróleo iraní. Las razones para elegir ese país son claras: Arabia Saudí suele tener exceso de capacidad, es decir, siempre puede bombear más crudo—lo que le convierte en el ‘árbitro’ de la OPEP—, y ese país detesta a Irán—con lo que no va a tener inconveniente en hacer lo que sea necesario para apretar las tuercas a Teherán—.

El año pasado, con Libia, pasó lo contrario. El petróleo libio es ligero y tiene muy poco azufre. O sea: es muy bueno. Así, aunque Arabia Saudí incrementó su producción para cubrir la desaparición del crudo libio, las refinerías europeas necesitaron semanas para adaptar sus sistemas al nuevo petróleo. El resultado fue una subida del precio.

Vayamos ahora a Venezuela. El petróleo de ese país es pesado y tiene un alto contenido de azufre (es decir: malo, por expresarlo de alguna manera). La mayor parte de las refinerías que pueden procesarlo están en EEUU o son propiedad de empresas estadounidenses. Así que Chávez y el ‘Imperio del Mal’ están inextricablemente unidos por el petróleo. Si Venezuela deja de exportar petróleo a EEUU, su economía se hunde. Pero a cambio EEUU sufriría el cierre de varias refinerías y una notable escasez—acaso del 10%--de algunos productos refinados. Todo ello por no hablar de Citgo, la empresa petrolera estadounidense con 3 refinerías y 6.000 gasolineras propiedad de PDVSA, el monopolio estatal del petróleo venezolano.

A todo esto, EEUU sólo importa el 10% de su crudo de Oriente Medio. Sus mayores proveedores son Canadá, México y… Venezuela. Pero EEUU cada vez importa menos crudo. La combinación de crisis economía, regulaciones medioambientales y aumento de la producción de petróleo no convencional ha hecho que la primera economía mundial importe menos del 50% del crudo que consume. Pero, dado que EEUU mantiene una alta capacidad de refino, se ha convertido en un exportador neto de productos derivados del petróleo por primera vez en más de cinco décadas. No obstante, si el petróleo de Oriente Medio (o de Irán) dejara de fluir, EEUU sufriría, y mucho, porque habría menos crudo en el mundo.

Pablo Pardo
Corresponsal de EL MUNDO (España) en Washington.
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/espiritusanimales/2012/02/20/paradojas-petroleras.html

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.