Vientos de cambio en Venezuela

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Por primera vez desde 1999 un candidato opositor tiene fuertes probabilidades de derrotar al poderoso comandante Chávez.
• La conquista de los ni-ni y la defensa del voto marcarán las posibilidades de triunfo de la oposición aupada por el carismático Henrique Capriles.

El viernes pasado el presidente Hugo Chávez viajaba nuevamente a La Habana para tratarse una “lesión” relacionada al mal cancerígeno que ya hizo que el mandatario se sometiera a dos operaciones el año pasado. Tras darse un baño de masas y encomendarse a “diosito”, Chávez dejaba un país sumido en la incertidumbre sobre su futuro, ahora que un nuevo escenario político surge en Venezuela tras la elección de un candidato de oposición: el joven y carismático Henrique Capriles, quien con tres millones de votos a su espalda amenaza con romper el monopolio político que desde 1999 Hugo Chávez ostenta prácticamente sin complicaciones.

Quienes conocen la forma de hacer política de Chávez saben que el mandatario, pese a lo delicado de su salud, hará una campaña intensa haciendo uso del control casi total que ejerce sobre el Estado y la ingente riqueza venezolana: el país produce más de dos millones de barriles de petróleo al día y cuenta con la séptima reserva mundial de crudo. Una riqueza que, por primera vez, no es suficiente para garantizar una victoria oficialista, principalmente tras las dos derrotas anteriores sufridas por Chávez: el No al referéndum para cambiar la constitución y el triunfo de la oposición en las principales gobernaciones del país en las elecciones de 2008.

El nuevo escenario político que ha surgido en Venezuela tras el acuerdo de la oposición de votar en unas primarias transparentes y con alta participación a un candidato que enfrente a Chávez, ha generado una serie de preguntas cuya respuesta inquieta a más de un partidario del presidente: ¿Cuenta Capriles con suficiente apoyo popular para derrotar al poderoso comandante? ¿Está el sistema electoral listo para desarrollar una elección transparente de la que Chávez pueda salir derrotado? ¿Aceptaría el mandatario esa derrota? ¿Qué pasará con Venezuela el día después de la elección de ganar la oposición? ¿Qué medidas tomará un nuevo Gobierno en relación a los programas sociales que Chávez impulsa con las ganancias del petróleo? Y en política externa, ¿qué pasará con las alianzas y lealtades que Chávez se ha asegurado a nivel regional gracias a los petrodólares? ¿Una derrota de Chávez marcará el inicio del fin del ALBA?

El enfoque social de Capriles

Los analistas en Caracas afirman que por primera vez la oposición se enfrenta a las posibilidades reales de triunfo en las elecciones presidenciales. La elección de Henrique Capriles genera en el electorado opositor la esperanza de un cambio político, tras tres lustros de estancamiento. El triunfo de Capriles dependerá, a decir del analista José Vicente Carrasquero, de la capacidad del joven político de hacer énfasis en los problemas que sufren a diario los venezolanos, además de la posibilidad de mantener lo que Carrasquero llama un “espejismo de bienestar” a través de un fuerte gasto público, que es lo que Chávez ha hecho en amplios sectores marginales de la sociedad venezolana.

“Es una competencia entre dos formas de ver el país. Aquella que tenga mayor acogida entre los venezolanos, le dará la victoria a quien la promociona”, dice Carrasquero desde Caracas.

El politólogo John Magdaleno afirma que por primera vez desde que Chávez llegó al poder en 1999, la oposición venezolana llega a una elección presidencial con “mayor competitividad” frente al oficialismo.

Magdaleno refuerza su aseveración haciendo uso de las cifras y las estadísticas. El politólogo afirma que el 51% de los venezolanos ha declarado que la oposición podría conformar un buen equipo de Gobierno, lo que significa una “mejora notable” en la imagen que los venezolanos tienen de la oposición, ahora unificada en la llamada Mesa de la Unidad Democrática.

Además, Magdaleno explica que el 62% de los venezolanos entrevistados en una encuesta en 2011 aprobaron la gestión de la oposición en el país. Esta nueva visión que Venezuela tiene de la oposición, podría haber disminuido la diferencia en la intención de votos entre Chávez y sus contrincantes. Magdaleno afirma que en 2005 esa diferencia era de entre 23 y 26 puntos porcentuales, mientras que ahora la distancia entre Chávez y el candidato opositor oscila entre 4 y 13.

“Estos estudios se celebraron antes de la elección primaria del pasado domingo 12 de febrero, de modo que en lo sucesivo restaría evaluar el impacto de este evento sobre la imagen del candidato resultante (Henrique Capriles Radonsky)”, explica Magdaleno.

¿Tiene Henrique Capriles la capacidad de mantener o aumentar los tres millones de votos que lo convirtieron en febrero en el contrincante de Chávez? “Es indudable que la votación de Capriles aumentará en las elecciones de Octubre. Tiene un piso sólido de tres millones, un escalón en cinco millones que fueron los votos de la oposición en las legislativas de 2010, y un potencial de crecimiento impulsado por el voto castigo a una gestión bastante mediocre del presidente Chávez”, dice José Vicente Carrasquero.

Una opinión similar mantiene John Magdaleno: “No tengo duda de que la votación de la oposición en las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre será superior a los tres millones de electores. Si ya obtuvo más de 5 millones de electores en las elecciones parlamentarias de 2010, es lógico esperar una votación superior incluso a esta última cifra”.

A la conquista de los ni-ni

Hay, sin embargo, sectores de la sociedad que aún no están totalmente decididos por un candidato. Son los llamados, ni-ni, el 30% de los votantes que según el analista Michael Shifter “no están satisfechos con el desempeño del gobierno, pero tampoco están convencidos de que la oposición puede hacerlo mejor”. Dentro de este segmento, asegura Shifter, “se librará la feroz batalla”.

“Conozco bien al sector del electorado que se ha autodenominado equívocamente como ni-ni”, asegura John Magdaleno. El politólogo explica que fue uno de los investigadores que “halló” a los ni-ni en los estudios de opinión que hizo en 2002 cuando trabajó para la empresa Datanalisis, una de las encuestadoras más importantes de Venezuela.

“En mi opinión –explica– la denominación técnicamente más adecuada para describirlos es "No alineados". La razón es la siguiente: la etiqueta "Ni-Ni" comunica latentemente la idea de que estos entrevistados no tienen predisposiciones hacia el gobierno o hacia la oposición –como si acaso fuesen químicamente puros–, y eso no es exacto. La totalidad de los "No alineados" sí tienen predisposiciones, bien sea favorables al gobierno o a la oposición. El problema es que como no tienen una identidad política consolidada y sus opiniones respecto de diversos temas públicos pueden variar, no constituyen un voto seguro para ninguno de los dos bloques”.

“De este modo”, continúa, “los esfuerzos de comunicación y persuasión política con este segmento son más intensivos –y es previsible que así lo sean en lo sucesivo tanto desde el gobierno como desde la oposición–, pues la mayoría de estos entrevistados declaran en los estudios de opinión sentir poco interés por los asuntos públicos e informarse poco de política”.

La batalla por el voto de los ni-ni o los no alineados, como los llama Magdaleno, será un de tantas que la oposición deberá enfrentar de aquí a octubre, si quiere mostrar fuerza y credibilidad ante los electores. Una de las principales batallas será, sin embargo, la exigencia de garantías mínimas en la elección, que garanticen un proceso aceptablemente transparente. Hasta ahora se le reconoce a Chávez, a pesar de la influencia que ejerce sobre los poderes del Estado, el hecho de aceptar su derrota en citas electorales pasadas, a pesar de las estrategias políticas que ha desarrollado para mantener casi todo el poder. Pero una de las preguntas que surgen en esta ocasión es si, ahora que la oposición tiene fuertes posibilidades de triunfo, el mandatario permitirá una elección transparente.

Defensa del voto ante CNE

“La independencia del Consejo Nacional Electoral siempre estará bajo cuestionamiento en la medida que los rectores han pertenecido al partido de gobierno”, dice José Vicente Carrasquero. “Sin embargo, las posibilidades de fraude provienen de un padrón electoral que no ha sido lo suficientemente auditado y por el extraño fenómeno de que en zonas rurales, de difícil acceso, el gobierno obtiene el cien por ciento del electorado”, agrega.

John Magdaleno asegura que ésta es una prueba de fuego para la oposición, que debe demostrar que tiene la estructura suficiente para defender el voto. “Creo que la posibilidad de un fraude electoral será mayor si la oposición no coloca en cada una de las mesas de todos los centros electorales del país los testigos y miembros de mesa que se requieren para vigilar atentamente todo el proceso o si, aún distribuidos en todo el país, no les brinda el soporte logístico y técnico necesario, elemento que será de especial significación en una elección tan crítica como la del próximo 7 de octubre”, explica.

¿Y si la elección es transparente? ¿Y si la oposición vence a Chávez el 7-1O? ¿Aceptará el mandatario dejar el poder que, a decir de sus críticos, ha manejo como sultán durante trece años? “No me cabe la menor duda”, asegura Carrasquero. “Ya lo ha hecho en 2007 cuando perdió la modificación de la Constitución y en 2008 cuando perdió las más importantes gobernaciones del país”. “Pienso que si una mayoría apreciable se pronuncia en las urnas electorales a favor de un cambio político y la oposición vigila rigurosamente todo el proceso, será muy difícil para el Presidente Chávez no aceptar el resultado”, asegura por su parte John Magdaleno. “Pero, agrega, “si la oposición obtuviera un triunfo electoral y el Presidente no lo reconociera, se precipitaría una crisis política de consecuencias impredecibles. Los casos de Pérez Jiménez en Venezuela y de Fujimori en Perú, podrían ser dos ejemplos ilustrativos”.

Faltan seis meses para que Venezuela decida su futuro, y una larga y costosa campaña electoral se avecina.

La Venezuela de 2012, sin embargo, plantea un nuevo escenario que dificulta la permanencia en el poder a Hugo Chávez. Éste, enfermo y disminuido en su apoyo popular, necesitará más que petrodólares para enfrentar la batalla electoral. El viernes, antes de dejar Caracas para someterse a su tercera intervención quirúrgica desde que se le diagnosticó cáncer, Chávez lanzó a sus seguidores una frase que bien podría significar que el mandatario, por primera vez, no tiene todo de su lado: “Chávez no se acabó, y, es más, debo decirles que cuando de verdad este cuerpo se acabe, Chávez no se acabará porque Chávez ya no soy yo; Chávez está en las calles y se hizo pueblo, se hizo esencia nacional”, dijo el comandante.
http://www.confidencial.com.ni/articulo/5930/vientos-de-cambio-en-venezuela

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.