Chávez vs Chávez, la otra lucha de las elecciones

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"Chávez candidato" y "Chávez enfermo" pugnan en convalecencia, supeditando su salud y el tratamiento contra el cáncer a la campaña. El caudillo bolivariano lidera sondeos, pero todavía hay muchos indecisos.

"Chávez, te conozco. Dile a tu pueblo que tienes que ser disciplinado, ellos te van a entender. Que no crea nadie que ya pasó todo". Ese fue el último consejo que le dio Fidel Castro a su amigo Hugo Chávez antes de que regresara a Venezuela el mes pasado tras operarse en Cuba por una recurrencia del cáncer.

Castro, que lo conoce bien, parece advertir que el primer adversario que enfrentará el presidente venezolano en su carrera por la reelección será a sí mismo: una lucha entre el hombre enfermo que necesita calma y reposo y el avezado candidato que quiere seguir el ritmo que le imponen los comicios más desafiantes desde que llegó al poder en 1999.

El mandatario ya intentó cambiar su estilo de vida y de Gobierno tras las primeras operaciones en junio del 2011 para llegar con fuerzas a la reñida contienda del 7 de octubre.

Pero sus promesas de hablar menos y cuidarse más naufragaron en el feroz ritmo de la política local, y pocos meses después de que le extirparan un tumor "del tamaño de una pelota de béisbol" en La Habana ya estaba inmerso de lleno en el intenso fragor de la campaña. Hasta que el cáncer atacó de nuevo en febrero.

"Para Chávez, ser presidente no es un trabajo de 9 a 5, sino una misión, casi una vocación religiosa. Ahora está en una batalla no sólo por su vida sino por la supervivencia de su revolución", dijo el escritor estadounidense Bart Jones, quien entrevistó al presidente varias veces para su libro Hugo!. "La obra de su vida está en juego y significa demasiado para él como para dar un paso atrás", aseguró Jones a Reuters.

El militar retirado reconoce sus arrebatos y en más de una ocasión ha comentado públicamente cómo su equipo médico y su familia le han llamado la atención por forzar la marcha durante la convalecencia, que desde hace 10 meses lo mantiene viviendo y gobernando a caballo entre Caracas y La Habana.

Expertos dicen que la recaída no está ligada necesariamente al despliegue de actividad. Pero, sin duda, supuso un importante desgaste físico del mandatario de 57 años, que en enero coronó su retorno a las pantallas con un discurso de casi 10 horas de pie frente al Parlamento. Un nuevo récord personal.

Médicos y analistas se preguntan, a la luz de la escasa información oficial, qué es lo que está pesando más en este tira y afloja entre "Chávez y Chávez": ¿El tratamiento más adecuado para su salud o el más adecuado para su campaña?

Una fuente cercana al equipo médico presidencial dijo a Reuters que Chávez volvió a rechazar la oferta de su amigo Luiz Inácio Lula da Silva para acudir al Hospital Sirio Libanés de San Pablo, reconocido por su tecnología oncológica de punta en América Latina, pero cuyos procedimientos podrían mantenerlo alejado de la campaña más de lo que querría.

"Chávez es quien tiene la última palabra sobre su tratamiento", aseguró la fuente, para remarcar que no sólo sopesa criterios clínicos, sino también políticos y personales. Y, por ahora, parece haberse decantado por la privacidad de la que goza en La Habana y el firme apoyo de los hermanos Castro en detrimento de otras opciones con las que quizás disponga de medios más avanzados, pero a riesgo de que su diagnóstico se filtre a la prensa y quede sometido a una fuerte presión mediática.

LA RECAÍDA Y EL DILEMA

La recaída de Chávez este año ha estrechado su margen de maniobra a seis meses de los comicios y echó por tierra sus ingentes esfuerzos por espantar la imagen de "candidato enfermo", que según analistas será un pesado lastre para su campaña tras haberse declarado "completamente curado". "El presidente está ante un dilema: Necesita ser el Chávez fuerte de siempre que lidera en la calle a sus seguidores con su entusiasmo y carisma; pero también tiene que cuidarse porque la elección no es para un día, es para seis años", planteó Saúl Cabrera, de la encuestadora Consultores 21.

En Venezuela nadie sabe qué es exactamente lo que tiene pero, al igual que el ex presidente cubano, todos conocen de sobra al paciente: habituado a dominar sin contrapeso la escena política y dirigir hasta el más mínimo detalle del Gobierno. Se resiste a aceptar un segundo plano.

Las desconcertantes lágrimas de un compungido Chávez clamando a Dios "no me lleves todavía" en una misa del Sábado de Gloria reavivaron las dudas sobre si aún puede volver a ser el combativo líder que arrasó en elecciones, superó un golpe de Estado y lidió con un duro paro petrolero, o si es un hombre en declive que se ve al borde de la muerte.

"Dame vida, aunque sea vida llameante, vida dolorosa, no me importa", entonó emocionado en la eucaristía celebrada por su salud en su natal estado Barinas tras la segunda radioterapia.

En estos meses se pudo atisbar parte de ese "dolor" mientras la huella de la enfermedad recorría el rostro de un mandatario siempre expuesto a los medios: delgado y débil tras el primer posoperatorio; con el rostro hinchado y el cabello rapado durante la quimioterapia; macilento y agotado en las últimas semanas tras su tercer paso por el quirófano en menos de un año.

Los últimos acontecimientos han abonado el terreno para una nueva hornada de rumores que dibujan un sombrío pronóstico para la salud presidencial, disensos entre sus doctores e incluso roces de la familia con el equipo médico por el tratamiento.

Pero en medio de las conjeturas e hipótesis, su discurso de recuperación permanece idéntico y su optimismo incólume ante las cámaras. "Este cáncer no podrá con Chávez", suele decir el tenaz mandatario, quien regresó a Cuba el fin de semana para una tercera ronda de radioterapia.

RETO EN LAS CALLES

Las encuestas han dado un balón de oxígeno a Chávez luego de que la efervescencia del llamado "efecto solidaridad" probara ser más consistente de lo que muchos proyectaron, y se viera reforzada por el lanzamiento de una nueva andanada de programas sociales de vivienda, trabajo y educación a los que destinarán 26.000 millones de dólares. Pero los analistas insisten en que todavía el gran número de indecisos puede inclinar la balanza hacia cualquier bando.

Su contendor, el joven gobernador de Miranda, Henrique Capriles, ya ha retado a Chávez en las calles y recorre el país "casa por casa" para recordar que más allá de un presidente enfermo continúan los muertos por la inseguridad, una inflación desbocada y constantes fallas en los servicios públicos.

A sus 39 años, el líder opositor aprovecha la más mínima oportunidad para jugar baloncesto o retratarse sobre su moto, buscando proyectar una imagen de vitalidad y cercanía que le ayude a recortar distancias con el líder convaleciente.

"¿Cómo va a manejar Chávez la situación ante un rival cuyo punto fuerte de campaña será la presencia en la calle para hacer gala de energía y futuro?", se preguntó Cabrera.

El año pasado, ante esta disyuntiva, optó por escenificar una meteórica recuperación frente a las cámaras que convenció a seis de cada 10 venezolanos y lo puso al frente de la mayoría de los sondeos de cara a las presidenciales.

El mismo Fidel ya pedía entonces a su aliado más paciencia y disciplina. "No te dejes llevar por los impulsos", le había advertido el octogenario líder en agosto pasado.

Ahora, en tratamiento de radioterapia por un par de semanas más, el jefe del Estado se ve obligado a guardar reposo y ha vuelto a prometer que, esta vez sí, seguirá con rigor de cadete los dictados médicos para cuidar su salud.

Muchos siguen escépticos y motivos no les faltan.

Al día siguiente de su regreso en marzo, ya estaba cantando y bailando en el Balcón del Pueblo del Palacio de Miraflores sudando bajo un sol despiadado, al punto que fueron sus propios seguidores los que tuvieron que pedirle a gritos que se pusiera una gorra y se fuera a descansar.

"Chávez tiene que liderar su propia campaña de reelección porque no hay otro Chávez en Venezuela. Es una figura única y no parece haber nadie en el oficialismo capaz de reemplazarlo", dijo Jones para explicar cómo el oficialismo prácticamente se paraliza cuando el mandatario sale del país para su tratamiento.

El "Comandante-presidente" ha descartado retirarse de la contienda y por el momento tampoco parece estar dispuesto a ceder el papel estelar en la campaña mientras sus palabras siguen reverberando a lo largo y ancho del país petrolero.

"Dame tu corona Cristo, dámela, que yo sangro. Dame tu cruz, cien cruces, que yo las llevo", suplicó, con un rosario al cuello, ante la imagen de la pasión del Nazareno. "Pero dame vida, porque todavía me quedan cosas por hacer por este pueblo", clamó.
http://america.infobae.com/notas/48179-Chavez-vs-Chavez-la-otra-lucha-de-las-elecciones

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.