El otro cáncer de Chávez

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Un exmagistrado del Tribunal Supremo venezolano ofrece a la DEA pruebas de las conexiones del chavismo con el narcotráfico.

El general Eladio Aponte, que hasta hace un mes ocupó puestos claves dentro del sistema judicial venezolano como hombre de la máxima confianza de Hugo Chávez, lleva varias semanas en Estados Unidos dispuesto a aportar las pruebas de la implicación de generales y altos cargos de Venezuela en el narcotráfico, un tumor maligno que parece haberse cronificado en las entrañas del chavismo.

Eladio Aponte llegó hace unos días a Washington en un avión del Departamento Antidrogas de EE.?UU. (DEA), procedente de Costa Rica, donde supuestamente estuvo a punto de ser secuestrado por un grupo integrado por agentes de los servicios de inteligencia cubanos (G2) y militares venezolanos.

El 20 de marzo fue destituido de su cargo de magistrado en el Tribunal Supremo por la Asamblea Nacional venezolana tras haber sido señalado por el Consejo Moral Republicano por sus supuestos vínculos con el narcotraficante Walid Makled. Este, en el juicio que se está celebrando contra él en Caracas a puerta cerrada, habría confirmado que el exmagistrado lo acreditó en su día como asistente personal.

Distintos medios norteamericanos y venezolanos coinciden en señalar que, a cambio de protección, habría facilitado a las autoridades de Washington expedientes judiciales que confirman y amplían las denuncias realizadas hace casi dos años por Makled tras su detención en Colombia, contra al menos cuatro generales y un ministro de Chávez, supuestamente implicados en actividades de narcotráfico y terrorismo.

El Ochoa venezolano

¿Por qué cayó en desgracia el hombre que siempre tuvo hilo directo con el palacio presidencial de Miraflores? Según el ex comandante general Carlos Julio Peñaloza, Aponte está haciendo todo lo posible para no terminar en el paredón como el general cubano Arnaldo Ochoa, fusilado en 1989 tras ser acusado de traición por Fidel Castro. «Los dos -explica- fueron acusados de tráfico de drogas, pero Aponte prefirió entregarse a la DEA al enterarse de que Fidel lo había condenado a correr la misma suerte».

Peñaloza sustenta esta tesis en lo siguiente: hace unos meses los servicios de inteligencia norteamericanos se enteraron de que el G2 habría descubierto en el puerto de La Habana un gigantesco cargamento de cocaína en las bodegas de un barco de la Armada venezolana con base en Puerto Cabello.

Fidel, que habría tomado personalmente cartas en el asunto, se enteró de que el contacto del cargamento en Cuba era el capitán venezolano Jesús Aguilarte, exgobernador del estado de Apure (fronterizo con Colombia) y habría exigido a Venezuela la investigación de los hechos.

En dichas investigaciones se habría descubierto la implicación de Aponte, aunque no era el único ni el más importante.

El capitán Aguilarte fue llamado a Venezuela, pero murió tras sufrir un atentado en Maracay el pasado 24 de marzo. La destitución de Aponte por el Consejo Moral, según Peñaloza, pretendía entregar a Chávez al supuesto infractor, dejando impunes a los verdaderos responsables del alijo descubierto en La Habana. Al parecer, el guion no incluía la huida del orondo exmagistrado con las pruebas de cargo.
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2012/04/21/cancer-chavez/0003_201204G21P28991.htm

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

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Jaume Perich.