Empezando a pensar en Venezuela sin Chávez

Por 1:17 p. m. 0 comentarios
Partidarios y adversarios del presidente venezolano saben que su desaparición colocará al régimen ante un auténtico vacío de poder.

Desde que Hugo Chávez enfermó, su principal preocupación no ha sido ganar la elección presidencial del 7 de octubre. La preocupación principal es que su régimen político depende de su presencia omnipotente , de su liderazgo esencialmente carismático y populista.

Esta realidad se ha visto agravada con el paso del tiempo, en la medida que se hace evidente que el cáncer de Chávez es más grave de lo que presumíamos todos y que, probablemente, no pueda ser candidato; que, incluso si fuera así, no tendría la capacidad para poder gobernar el país.

Su mayor fortaleza ahora se ha tornado en su mayor debilidad.

No cuenta con mecanismos institucionalizados para dirimir conflictos internos entre sus múltiples facciones, cada una con un interés distinto en los recursos de la nación y en el tono y cariz de la Revolución.

El Chavismo es una verdadera hidra de mil cabezas, enfrentadas por clivajes ideológicos, cívico-militares y particularistas.

Ese desafío ya lo han tenido otros líderes personalistas y populistas, en tiempo pasado y en otras latitudes. Cuando tienen poco tiempo para resolver esos dilemas o cuando mueren de súbito, los líderes abatidos por la enfermedad no cuentan con la oportunidad de proponer e institucionalizar ningún tipo de liderazgo alternativo.

En el caso de Venezuela, el control del régimen quedaría en manos de los mismos ejecutores ‘grises’ que han rodeado al Presidente por tanto tiempo, los que, en caso de mantener el poder, se verían obligados a mandar desde el vacío.

Pasado el tiempo de luto y lamentaciones, y de no hacer nada o mayor cosa al respecto, ese vacío se convertiría en un verdadero agujero negro que haría colapsar al régimen, incluso sin que medie un gran esfuerzo por parte de la oposición.

Ante esa amenaza, el Chavismo buscaría mantener la vigencia de su fuente carismática en la medida de lo posible, mientras que llevan a cabo reformas que le permitan articular otro tipo de propuestas políticas que impidan el colapso de la coalición de fuerzas en el gobierno y la unión y posible victoria del movimiento opositor.

Esto explica el asombroso esfuerzo mediático que expone a Chávez como un luchador titánico contra la amenaza de muerte , así como el origen del tinte religioso y mítico con el que se presenta, en cadena nacional, su ‘sacrificio por la patria y los suyos’.

Con ello, se desea abonar el terreno en el que se sembraría la semilla de su inmortalidad heroica. Otra alternativa sería que los sucesores bolivarianos abandonen en la práctica el Socialismo del Siglo XXI y se aboquen a recuperar la institucionalidad económica y democrática del país , pero eso por los momentos luce improbable. Finalmente, la otra alternativa, la desesperada, ante la eventual pérdida de legitimidad, sería reprimir por vía institucional (cerrando canales de participación política) o, inclusive, por la vía armada. Sin embargo, ese es el mecanismo menos deseable, pues el régimen ganaría más enemigos que amigos, como tantísimas dictaduras en nuestro continente descubrieron en su momento. Las opciones son pocas y el tiempo apremia. El desmoronamiento del régimen y la transición no ocurrirían de inmediato, ni son un destino inexorable.

POR RAÚL SÁNCHEZ URRIBARRÍ PROFESOR DE CIENCIA POLITICA, UNIVERSIDAD DE LA TROBE, MELBOURNE, AUSTRALIA
http://www.clarin.com/opinion/Empezando-pensar-Venezuela-Chavez_0_687531290.html

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.