La transición ....relato imaginario actual

Por 2:09 p. m. 0 comentarios
Atravesó la calle haciendo caso omiso del semáforo que le indicaba que debía esperar. Hubo algunos frenazos y sacadas de madre que la mujer ignoró mientras apretaba el paso. El calor del medio día contrastaba con el vestido color verde de media pierna y largas mangas que la mujer lucía y el coqueto sombrero que adornaba su cabeza contribuía a darle un aire extraño en el agobiante clima reinante. Un pordiosero sentado en la esquina, le lanzó un piropo y la mujer le hizo una seña con el dedo medio de su mano derecha ante lo cual el maloliente hombre rio triunfante y estruendosamente.

La extraña mujer tomó un taxi en la esquina siguiente y le dio al conductor una dirección. Este se sorprendió porque era un sitio cercano pero no le preguntó nada haciéndose cargo del calor y de que al fin y al cabo necesitaba de los reales, se dijo. Tres cuadras más adelante la mujer se bajó del vehículo o luego de pagarle cien bolívares y decirle que dejara el cambio, salió sin mediar palabra dejando al taxista con ganas de darle un beso a la extraña señora.

La mujer caminó una cuadra más y sudando y jadeando se introdujo en un edificio, pasó el vestíbulo en el que estaba un vigilante que la miró sin prestarle mucha atención y luego se detuvo ante el ascensor. Pulsó el botón de llamada y por esos azares de la vida este se abrió casi de inmediato con pocas personas dentro. Entró aliviada y pidió a la ascensorista que pulsara el botón del piso 7. Al oírla la operadora supuso que la mujer tenía gripe y prefirió no hablarle para que la señora no abriera la boca.

Al llegar al piso siete, salió del ascensor y miró hacia ambos lados del pasillo buscando a alguien que no apareció de inmediato; segundos después, se abrió una puerta y salió un hombre que luego de dudarlo unos instantes le hizo señas con la mano para que se acercara.

La mujer rápidamente se dirigió hacia el hombre, dio un traspié en la alfombra que por poco le hace perder el equilibrio y finalmente llegó a la puerta donde estaba su anfitrión. Sin mediar palabra este se hizo a un lado para que la dama pasara y de inmediato, al cruzar el umbral, cerró la puerta tras de ella.

Una vez dentro del lugar la mujer se quitó rápidamente le sombrero y los zapatos de tacón ante la mirada divertida del hombre que le dijo con su muy conocida voz de vieja:

- Coño chico, te ves bello, - y en tono de galán - el color de tu vestido hace juego con tus ojitos lindos.

- Deja la mariquera, no joda, - respondió la mujer - que ponerme este atuendo y hacer todas la maromas que he hecho para que nadie me siguiera es la vaina más arrecha que he hecho toda en mi vida.

- Consuélate, que te ves bien… - y con toda la mala intención – imagino que algún piropito te echaron en el camino, comentario que no hace mucha gracia al visitante. Este, ignorando a su anfitrión dice tajante:

- Bueno, vamos a lo que vamos.

El anfitrión invita a sentarse a la mujer, convertida de golpe y porrazo en un hombre y éste toma asiento en un sillón de gran tamaño haciéndolo tan aparatosamente que de nuevo provoca la hilaridad del anfitrión que con rostro serio dice:

- Discúlpame pero te sugiero que te sientes bien porque se te está viendo hasta el hígado.

- Vas a seguir? ya te dije, vamos a lo que vamos-

- Ok - responde el anfitrión - tu has pedido este encuentro y entonces creo que debes decirnos que es lo que ustedes quieren de nosotros.

El visitante levantándose la falda saca un papel del bolsillo del short que lleva puesto y comienza:

- Vamos a hablar a calzón quitao, - el anfitrión sonríe y el otro prosigue – me traje esta chuleta para que no se me olvide nada - y antes de comenzar a leer se dirige de nuevo a su anfitrión - Lo que voy a decir establece la actual situación que nosotros estamos seguros que tenemos para que no haya duda sobre qué base vamos a discutir lo que quiere cada quien.

- Espero por ti.

- Lo primero que quiero decir es que tenemos el poder; quiero que eso quede bien claro y que ninguna de las partes lo olvidemos.

El visitante hace una pausa para evaluar en algún gesto del rostro de su anfitrión el efecto de las palabras que acaba de decir y al no ver el menor indicio que indique que el hombre fue impactado, se desconcierta y con algún esfuerzo se concentra y continua diciendo.

- El segundo punto son las encuestas. Ustedes y nosotros sabemos que es tan elevada y fuerte la conexión entre Chávez y el pueblo que el candidato que saldrá en los próximos días del PSUV será el próximo presidente de Venezuela, porque así lo quieren los venezolanos.

Nuevamente se detiene para ver si con lo que acaba decir el anfitrión se inmuta y este sin mucha emoción saca un corta uñas y comienza a curucutearse los dedos sin el menor asomo de perturbación, ni en su rostro, ni en sus ademanes. El primer “trick” de la primera uña le suena al visitante como una cachetada pero haciendo de tripas corazón para no dejar salir su creciente preocupación, continúa:

- Ustedes han abusado con la enfermedad del presidente al punto que el pueblo entero sabe que ustedes solo respiran odio.

Hace una pausa otra vez mirando con detenimiento al anfitrión quien al oír la interrupción levanta la mirada de su faena de manicure personal y le dice:

- Dale, no te preocupes que tengo todo el tiempo para escucharte y además no quiero interrumpirte.

- Pero coño – exclama exaltado el camarada del disfraz - se supone que esto es un diálogo y si no dices un carajo pues entonces ¿que coño hago yo aquí? ¡yo no vine a perder el tiempo!

El anfitrión guarda el corta uñas y calmadamente le dice:

- Mira chico, antes de ti han venido tres de tus camaradas que hicieron lo mismo que tú, solo que buscaron disfraces menos ridículos. Pareciera que ustedes se pusieron de acuerdo pues los tres comenzaron de la misma manera; es más ahora me vas a decir que tú si eres el que tiene a los militares controlados. ¿No es así?

El hombre presa de los nervios se transforma, vuelve a ser una dama y en tono extremadamente amable y conciliador, le dice a su anfitrión:

- Bueno chico es que tú sabes que la vaina está muy jodida. Déjame comenzar de nuevo… es que estas últimas semanas hemos estado muy estresados… tu sabes…
- La verdad es que se va a morir y la manera como nosotros hemos manejado ese asunto no ha sido el mejor. Pero lo hecho, hecho está. El candidato de ustedes no es que sea la gran vaina y lo que ustedes y nosotros debemos hacer es unir esfuerzos porque si no lo hacemos, al comienzo del gobierno que viene ocurrirán serios conflictos.

El hombre-dama ha observado con suma atención la actitud de absoluto interés que ha tenido su interlocutor; hace una pausa y se atreve a preguntar

- ¿Cuál es tu opinión?

- De nuevo repito, estoy escuchando lo que dices pero eso que acabas de decir no es nuevo para nosotros. El asunto es ¿que están ustedes dispuestos a hacer para evitar que esos conflictos lleguen a convertirse en algo muy grave? - el anfitrión hace una pequeña pausa y luego prosigue - No nos caigamos a coba, ustedes saben que los sucesos pueden ser violentos pero rápidos porque no hay nadie de tus camaradas que sostenga un movimiento armado rebelde al gobierno de Capriles. Es más: ese movimiento según ustedes ¿a quién de qué va a defender?

- Bueno una de las cosas que estamos haciendo es mi presencia acá - responde obviando la ultima parte de la pregunta.

- Si pero eso lo han hecho varios de ustedes, como ya te dije; tu has dicho a calzón quitao y siendo así, ¿qué es lo que tu planteas? ¿Tú también vienes a pedir garantías?

Pasan unos instantes y el anfitrión concluye:

- Te lo voy a hacer más fácil: los camaradas tuyos que han venido disfrazados y a escondidas, se han sentado en ese sillón, han dicho que desean garantías de que nada les va a pasar. Eso es lo que más les interesa. Están kagados y todos, incluido tú, comenzaron hablando golpeado pero luego se han chorreado en los pantalones sin que nadie de nosotros diga ni pio, (en tu caso en tus pantaletas, prestadas por lo demás). Así que entonces ¿que quieres tú y el grupo que representas?... y termina de una vez que ya me estoy ladillando.

- Coño, sí, - comienza reconociendo el visitante y en tono quejumbroso agrega - es que hay mucho carajo que solo quiere su beneficio personal, que no quieren perder lo que han conseguido y si todo cambia como parece, no van a tener de qué vivir ni donde trabajar. Yo sé, muchos sabemos, todos sabemos que nadie nos va a dar trabajo como no sean los del próximo gobierno. Pero ustedes tienen que estar conscientes de que podemos echar mucha vaina en sindicatos, en los barrios, con los muchachos, con los motorizados armados, con las milicias, si nos quedamos fuera. Porque tienen que saber que desmontar todo eso les va a costar mucho tiempo...

- ¿Y tú crees que eso es nuevo para nosotros? – le interrumpe el anfitrión de la voz de vieja - ¿Durante cuanto tiempo creen ustedes que van a tener el control de toda esa gente? ¿No lo saben, verdad? En el mejor de los casos ¿tu crees que se irían a la guerrilla aliados con las FARC? ¿Tú crees que esa cuerda de gordos vagos van a coger el monte para defender sus privilegios? Porque no me vas decir que van defender esta revolución de porquería.

El efecto de estas palabras en el visitante es devastador. Por la mente del visitante derrumbado ahora en el sillón pasan como en una moviola imágenes de tantos errores y tantas oportunidades perdidas, de tanto abuso del poder del que está perfectamente consciente y contra lo cual ninguno de ellos pudo ni quiso hacer nada porque además el comandante en su locura, no lo permitió. Se recrimina su propia cobardía, su complicidad hasta el final con todo lo que veía que estaba sucediendo y su incapacidad para detener toda la locura de corrupción que ante sus ojos se desató y de la cual también se benefició.

El anfitrión no tiene piedad.

- Ahora tú vienes igual que tus camaradas a pedir cacao, a ver como salvan el pellejo. Sumido en tu angustia olvidas que el poder judicial sigue siendo rojito, pero estás kagado y con razón, porque no será la justicia quien por ahora los juzgue; será el pueblo; ese mismo pueblo ignorante que se enamoró de un inepto como Chávez será quien los mandará a todos ustedes al ostracismo y eso les da el culillo suficiente como para que vengan acá a hacer el ridículo disfrazándose para que nadie los vea, buscando pactar. ¡Claro que debes tener vergüenza! ¿Y sabes una vaina? yo no voy a tender ninguna mano a ninguno de ustedes, primero porque no estoy autorizado para ello y segundo porque así lo estuviera, no lo haría. Te buscaste a la persona equivocada.

El visitante ha quedado petrificado. Luego de largos segundos, lentamente se toma la cabeza con sus manos y se sumerge más de lo que está en el gran sillón, como queriendo desaparecer, y ante la mirada asombrada de su anfitrión comienza a hacer pucheros.

El anfitrión ve con lástima en lo que se ha convertido el hombre que otrora fuera una de las fichas fuertes de la revolución y su compasión le mueve a levantarse de su silla para caminar lentamente hacia un lado donde toma los zapatos de tacón alto y el sombrero que el visitante trajo puestos y se los coloca cerca de su alcance. En silencio vuelve a tomar asiento frente a él.

Pasan varios minutos en los cuales ninguno de los dos dice nada hasta que el visitante exclama:

- ¡Coñode la madre, ¿cómo llegamos a esto?!

Transcurren otros minutos de sepulcral silencio y el anfitrión al fin dice:

- No me lo estás preguntado a mi, estoy seguro, pero si puedo decirte que por tres razones principales. Uno: por haber querido imponer a contrapelo de la mitad de los venezolanos un socialismo trasnochado y fracasado en todas las sociedades donde han querido imponerlo a la fuerza. Dos: porque quienes trataron de imponerlo fueron una cantidad de resentidos y de incompetentes, por eso no lograban metas y sí se corrompían y Tres, y esto no me lo dijo la política sino un siquiatra, los hombres por nuestra propia naturaleza somos diferentes, nunca iguales. Más de dos mil años lleva el mensaje de amor e igualdad que trajo Cristo al mundo y ya sabemos cómo está eso.

El visitante que no le ha escuchado, dice:

- ¿Pero tú crees que no podemos llegar a ningún acuerdo?

- Ya te dije que no estoy autorizado, nadie lo está, para nada en ese sentido, pero te digo si que ustedes están tan fracturados que nadie sabe quien podrá controlar este inicio de la transición, antes de la derrota que sufrirán en octubre. Soy de quienes piensa que nadie garantiza nada de acá a octubre y lo mejor, desde donde lo veo y cueste lo que cueste, es dejar que ustedes solitos se derrumben que no es otra cosas que lo que ha estado sucediendo desde hace más de dos años.

El visitante ha tomado los zapatos y se los está poniendo de nuevo. Lentamente se acomoda su atuendo ante la mirada compasiva pero indiferente del anfitrión. Este se dirige a la puerta al ver que ya está nuevamente vestido y la abre. El visitante la cruza de nuevo y de repente se detiene y volviéndose rápidamente a su anfitrión le pregunta:

- ¿Y no les preocupa el CNE?

- El CNE tendrá que hacer lo correcto. No le queda otra alternativa y Tibisay sola no podrá hacer nada más que eso, lo correcto, lo que le corresponde a ese poder.

El visitante intenta salir del recinto, da un traspié y sin despedirse inicia su camino hacia el ascensor, al llegar vuelve su cuerpo hacia su anfitrión y le hace con la mano una señal de despedida, se introduce y la puerta se cierra.




Forista Miguel A. Robles C.
Noticiero Digital
Creatividad en la Imagen: Forista BURMA

http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=857742&postdays=0&postorder=asc&start=0
-Es mejor - dice el otro – te escucho.

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.