Los secretos del poder absoluto de Hugo Chávez

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Que el poder Hugo Chávez en Venezuela excede los parámetros normales de un régimen democrático era algo que ya se sabía (detenta el poder ejecutivo en calidad de presidente y posee poderes extraordinarios a través de las leyes habilitantes).

Además, controla el poder legislativo debido a las repetidas mayorías chavistas en la Asamblea desde 1999 y ahora, gracias a las denuncias de Eladio Aponte exjuez de la Corte Suprema, ha quedado en evidencia que el poder judicial también está en sus manos.

El régimen de Hugo Chávez encarna lo que dos académicos, como Steven Levitsky y Lucan A. Way, definen en un artículo del Journal of Democracy como un “régimen autoritario competitivo” donde “las instituciones democráticas formales son vistas en general como el principal medio para obtener y ejercer la autoridad política. Sin embargo, los gobernantes violan estas reglas tan a menudo y en un grado tal, que el régimen no cumple con las normas convencionales mínimas de la democracia”.

Precisamente, estos días ha quedado claro que el poder judicial es en Venezuela una correa de transmisión del chavismo. Esta situación la ha desvelado el ex magistrado Eladio Aponte, separado de su cargo el mes pasado por ayudar, supuestamente, a Walid Makled, acusado de narcotráfico, a quien le habría entregado una tarjeta de identidad gubernamental especial. Makled es reclamado en EE.UU. por tráfico de drogas y fue arrestado en Colombia en el 2010. Posteriormente fue extraditado a Venezuela.

Eladio Aponte es un abogado militar 63 años y fue hasta hace un mes muy cercano al chavismo, que sin embargo ha sido destituido por la Asamblea Nacional como miembro de la Corte Suprema y magistrado de la Corte de Apelaciones.


Un poder judicial sometido al chavismo

Huyó de Venezuela hace dos semanas y buscó refugio en Costa Rica, donde entró en contacto con la Dirección de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Desde su exilio ha denunciado que el poder judicial en Venezuela está ferreamente controlado por el chavismo: “(el sistema está corrupto) a todos los niveles, mucha manipulación, ahí no sale una decisión sino se consulta. Últimamente los tribunales penales antes de cualquier decisión tienen que consultarla (con el Gobierno)… No nos caigamos en dudas, en Venezuela no se da puntada si no lo aprueba el Presidente (de la República)”.

Admite además que en Venezuela sí existen presos políticos: “sí, hay gente que la orden es no soltarlos, principalmente los comisarios” y asegura que ha habido casos “manipulados” en los que el propio Hugo Chávez hablaba “directamente” con él.

En cuanto a la existencia de autonomía en el Poder Judicial, señala que “eso es una falacia. Y te voy a decir por qué. Todos los fines de semana principalmente los viernes en la mañana, hay una reunión en la Vicepresidencia Ejecutiva del país, donde se reúne el Vicepresidente, que es el que maneja la justicia en Venezuela, con la presidenta del Tribunal Supremo, con la fiscal general de la República, con el presidente de la Asamblea Nacional, con la procuradora general de la República, con la contralora general de la República, y unas que otras veces va uno de los jefes de los cuerpos policiales. De ahí es donde sale la directriz de lo que va a ser la justicia. O sea, salen las líneas conductoras de la justicia”.

Insistió en negar que él hubiera favorecido ningún caso de narcotráfico, con excepción de uno en el que recibió llamadas “desde la Presidencia de la República para abajo para que lo favoreciera”, en el que estuvo involucrado el “comandante Magino”: ”me llamó el ministro de la Defensa para ese entonces que era (Raúl) Baduel. Me llamó (Henry) Rangel Silva. Me llamó Hugo Carvajal. Me llamó un almirante… Aguirre creo. O sea que mucha gente abogó por ese señor”.

Para Tomás Horacio Hernéndez del diario El Universal “el hecho de que Eladio Aponte Aponte haya confesado lo grotesco, corrompido y asqueroso que se encuentre el sistema judicial venezolano no lo libra de culpa. El formó parte del mismo durante 15 años, fue cómplice de casos de narcotráfico y admitió que no se aferraba a la constitución sino a las líneas del comandante”.

Un escándalo en plena campaña

En plena campaña electoral para las presidenciales del 7 de octubre estas declaraciones han dado munición a los opositores. El gobernador del Zulia, Pablo Pérez subraya que ”digan lo que digan, para nadie es un secreto que el Poder Judicial está secuestrado por los designios políticos de la Presidencia de la República. Ellos (Gobierno Nacional) tienen que reconocer el secuestro de las instituciones”.

Y el candidato opositor a la presidencia, Henrique Capriles Radonski, aboga por la creación de un sistema judicial independiente: “tengo el compromiso con Venezuela no de controlar la justicia sino de darle todos los recursos y las herramientas para que tengamos un sistema judicial que funcione…la justicia es la reina para que un país pueda tener independencia, igualdad, libertad, hay que construir un sistema en el que todo venezolano encuentre sin privilegios la justicia”.

Para Capriles “lo que está pasando es una pelea entre corruptos, entre ellos se sacan los trapos sucios al sol. Creo que, sin duda alguna, no sabemos qué es peor si las respuestas del ex magistrado o la respuesta del gobierno. Hasta ahora el gobierno no ha dicho que lo que Aponte señaló es mentira”.

El régimen, con Hugo Chávez en Cuba en tratamiento por su cáncer y sin aparecer en público desde hace una semana, ha reaccionado con prontitud.

El canciller venezolano, Nicolás Maduro, rechaza las acusaciones de Aponte y denuncia que EE.UU., es un santuario de narcotraficantes: “es un ex magistrado que le ha vendido su alma al diablo, a la DEA, luego de haber sido destituido de su cargo, procesado por vínculos con mafias de narcotráfico y ser prófugo de la justicia”.

Y el vicepresidente Jaua apunta directamente a una conspiración “todos tenemos que luchar por la estabilidad y paz de nuestro país, sigue en marcha el plan para desestabilizar e intentar llevar a Venezuela para una crisis política, del sistema de justicia, económica y moral para intentar detener lo que no pueden detener: la voluntad del pueblo que se va a expresar el próximo 7 de octubre a favor del comandante Hugo Chávez“.

Así pues, las pugnas entre el poder judicial y el poder legislativo en los “regímenes autoritarios competitivos”, como el que encabeza Hugo Chávez suelen provocar fuertes desgastes en este tipo de regímenes. Ese sería el actual momento que se está viviendo en Venezuela.

Como indican Steven Levitsky y Lucan A. Way en ese artículo en Journal of Democracy “si bien los gobiernos autoritarios competitivos pueden posteriormente castigar a los jueces que fallan en su contra, dichas acciones en perjuicio de un poder judicial formalmente independiente podrían ocasionar grandes costos en términos de legitimidad interna e internacional”.

Estos dos autores señalan ejemplos como lo ocurrido “en Perú, por ejemplo, en 1997 el Congreso pro Fujimori despidió a tres miembros del Tribunal Constitucional luego de que intentaran bloquear el plan de Fujimori de lograr un tercer período presidencial, constitucionalmente dudoso. Sin embargo, la maniobra provocó una aguda crítica tanto dentro como fuera del país, y el caso se transformó en un constante motivo de irritación para el régimen durante el resto de la década”.

Hugo Chávez presidente desde 1999 y un legislativo con mayoría chavista

Hugo Chávez controla el poder ejecutivo desde que en 1999 asumió la presidencia tras ganar las elecciones de 1998. Lo primero que hizo desde el punto de vista político fue cambiar la constitución y elaborar una a su medida, la de 2000, que sería reformada posteriormente en 2007 para permitirle, por ejemplo, la reelección indefinida así como ejercer mayor control sobre las corporaciones municipales.

La nueva Constitución permite al presidente ser reelegido sin límites y le otorgar el control total sobre el Banco Central y la capacidad de administrar a su discreción las reservas internacionales. Asimismo, puede decretar el estado de excepción, sin límite, y suspender las garantías constitucionales.

Pero su poder político es mucho mayor del que indica la constitución pues a lo argo de estos años ha gobernado grandes periodos sin control legisltivo debido a que la Asamblea aprobaba las llamadas leyes habilitantes.

Según la Carta Magna “son leyes habilitantes las sancionadas por la Asamblea Nacional por las tres quintas partes de sus integrantes, a fin de establecer las directrices, propósitos y marco de las materias que se delegan al Presidente o Presidenta de la República con rango y valor de ley. Las leyes habilitantes deben fijar plazo para su ejercicio”

Chávez, con esta facultad que le da la ley habilitante, puede dictar decretos-leyes con fuerza de ley en cualquier materia, a diferencia de la constitución anterior que solamente se ejercía sobre el ámbito económico. Hasta la fecha Chávez ha recibido cuatro leyes habilitantes: en 1999, en 2001, en 2007 y en 2010.

Ese poder ejecutivo ilimitado se une con el control que ejerce sobre el poder legislativo: desde las elecciones para la Asamblea Constituyente de 1999 el chavismo siempre ha sido mayoritario en el legislativo. En las elecciones de 1999 y 2000 debido a la indiscutible mayoría social que le respaldaba así como al colapso de los partidos tradicionales.

En 2005, la oposición boicoteó las elecciones parlamentarias como protesta contra Chávez lo cual hizo que el chavismo fuera la única fuera con representación en el legislativo hasta 2010.

Las elecciones de 2010 confirmaron al chavismo como la primera fuerza pero el partido de Hugo Chávez solo ganó la mayoría simple y perdió la mayoría calificada en la Asamblea. Una victoria basada en una auténtica ingeniería electoral: cambiando las reglas del sistema electoral y afectando el principio de representación de las circunscripciones electorales.
http://www.infolatam.com/2012/04/22/venezuela-los-secretos-del-poder-absoluto-de-hugo-chavez/

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.