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Qué pasó entre el 11 y 13 de Abril del 2002, según Berenice Gómez (La Bicha)


Tomado de InfoCiudadano.com


La sagaz periodista Berenice Gómez, “La Bicha” (@LaBichaOficial en Twitter), fue testigo de excepción de ese Maremagnum que sacudió al país entre el 11 y el 13 de abril de 2002. Un grupo de comunicadores de #GranCafe nos reunimos con Berenice en marzo, para conversar y registrar esta entrevista exclusiva para infoCIUDADANO. Es mucho lo que dice haber visto, escuchado o recogido de ese fin de semana que todavía impacta lo que ocurre en Venezuela.


Un detalle: el relato fue hecho, prácticamente, en un solo acto. A una velocidad vertiginosa. Como si esos días no lo hubieran sido… Esto es lo recogido y puesto en letras.

En la calle la gente seguía molesta, y hacían marchas y marchas, hasta la marcha enorme posterior al despido de la gente de PDVSA.

Se dio la fecha para la conspiración, para el golpe de estado. Los últimos que entraron fueron los jefes del Alto Mando militar. ¿Cuáles militares del Alto Mando militar?  El Ejército y la Armada, porque [Jorge] Sierralta, que era el Comandante General de la Armada, estaba con el presidente Chávez en el Palacio de Miraflores, Lucas [Rincón], que era el Ministro, también, el Comandante General de la Guardia Nacional, Belisario Landis, estaba en Miraflores, y el Comandante de la Fuerza Aérea, estaba también con Chávez.

Quedaba nada más el Comandante del Ejército, Vásquez Velasco y a las 11 de la mañana me dijo una fuente: “Entró a la conspiración”. Yo estaba en el Tribunal Supremo.

Es cuando el Presidente Chávez monta a la gente para que dispare a la marcha, que son francotiradores del Gobierno. Otto Neusttald dijo que a él le constaba, que los militares allí, le habían dado a él la noticia, de que ellos eran los que atendían a los francotiradores. Por ese motivo le reclamé, pues él tenía la prueba de que allí los militares habían hecho una masacre y como ciudadano y como periodista debió contar la historia.

Esos militares hicieron un anuncio en donde estaba Neusttald, que lo radiaron a CNN, en donde se hablaba de lo que estaba pasando y de la masacre. Eso pasó.

La situación se estaba calentando y, el ayundante de Rosendo, que es Michael O’Brian Fossi, un capitan del ejército, oye a José Vicente Rangel: “Llama a Lina, llama a fulano, al otro, que bajen los cerros a defender a Chávez.” Oye también a Freddy Bernal.

Empieza la calle a calentarse, la manifestación se disuelve y llega el Presidente Chávez: “tiburón 1, tiburón 2″. El General Manuel Rosendo era el comandante del Cufan, era la persona que tenía que decretar y armar el Plan Ávila. Y Chávez quería que el Plan Ávila contemplara lo que nunca había contemplado, que era que traían tanques de guerra (no se por qué los llaman tanquetas), a protegerlo a él y a atacar a la gente, si era necesario.

Hay una parte de la historia que mucha gente no conoce: el 4 de febrero de 2002, fue la primera vez que Chávez se disfrazó de bandera nacional, en el balcón del pueblo. Y él dijo: “Nosotros no vamos a hacer lo mismo que pasó en El Caracazo, porque por lo que pasó en El Caracazo nos cayó la maldición bolivariana. Porque Simón Bolívar dijo: “maldito sea el soldado que vuelva sus armas contra el pueblo”, y eso fue lo que hicimos. Y mientras yo sea gobierno, nunca las armas se volverán contra el pueblo”.

Acto seguido, el General Manuel Rosendo mandó una carta manuscrita, que yo leí, me la mostró el General Rosendo, la hizo manuscrita de manera que no quedara en una computadora, que una secretaria o un ayudante no la viera, en donde él le decía: “En vista del lineamiento que usted dió, le participo que como Comandante del Cufan, yo no voy a sacar las armas para masacrar al pueblo”.

Yo supe de este pacto antes del 11 de abril. Chávez empieza a llamar a Rosendo a la 7 u 8 de la noche y Rosendo no aparece, no le da la cara, y entonces [localiza] al Comandante de la 33 División de Infantería, que es el General García Carneiro. Y él le responde “Aquí está Tiburón 6, Presidente, dígame Tiburón 1, ya le vamos a activar el Plan Ávila”. Y allí saca los tanques y los llevan a Miraflores para custodiar. Entonces, Rommel Fuenmayor, el cuñado de Arias Cárdenas, le dice “Hugo sal de ahí, esto se acabó”.

El General Rosendo llega a Miraflores y junto a Eliécer Hurtado Sucre le dicen a Chávez que quieren que vaya a negociar. Entonces el presidente pidió: 1) Que saliera legalmente (renunciando ante la Asamblea Nacional y que con los votos de la Asamblea Nacional aceptaran la renuncia, lo destituyeran). 2) Que lo dejaran irse en su avión con un soborno, con todos sus amigos, en donde no aparecía la familia, por cierto. 3) Que los que quedaran aquí no los persiguieran. 4) Y que él quería 7 millones de dólares.

Vásquez Velasco dijo que tenía ese dinero y no había problema. A lo largo de la noche se hizo la negociación y fueron aceptadas las peticiones.

Es cuando Freddy Bernal entra y le dice “Presidente ¿qué hace ahí?”, y le contesta ahogado en llanto: “Me traicionaron, Freddy, todos, el Alto Mando me traicionó”. Ante la situación, el General Lucas Rincón, que es cuñado del Comandante General de la Guardia, le dice a Belisario: “Vete para la Victoria, para Cagua y saca a las mujeres, a los muchachos y sácalos de aquí porque esto se cayó, tumbaron al Presidente”.

"Esto es historia patria". Fotos: Fernando Núñez Noda.

Bernal le dice a Chávez: “Bueno, usted se quedará llorando, yo me voy a ir a pelear para defender esto en la calle”. Cosa que hizo. Lucas se va para su despacho, cuando Lucas va entrando en el piso 5, hay una inmensa sala que es la Simón Bolívar y hay un pasillo, y por allí sale el militar Rodríguez Pérez, que habló en la noticia que Otto Neusttald mandó a CNN.

Viene Lucas caminando con cinco o seis personas, y le dice: “A partir de ahora tienes que entenderte conmigo”, Lucas responde: “¿Y por qué razón?”, a lo que Rodríguez contesta: “Porque yo soy la autoridad militar, me designó el presidente Carmona. Aquí hay un nuevo gobierno y un nuevo presidente”.

Lucas entra a su oficina y se encuentra a varias personas, entre ellas a Orlando Urdaneta. Desalojan la oficina y empiezan a destruir papeles. Hay un momento en que llega el Presidente Chávez, derrotado, lo llama otra vez Fuenmayor León, y le dice que se venga.

Antes de eso, como a las 7 de la noche, convocan en La Colina, en un anfiteatro pequeño que tiene Venevisión, a Carmona Estanga, Miquilena y a los periodistas y varias personalidades más, para una rueda de prensa. Entonces Miquilena dice que él se retira de ese gobierno, pues Chávez tiene las manos ensangrentadas.

Un señor se acerca y le dice algo Carmona Estanga, éste se levanta y se va al ascensor. Rafael Poleo le pregunta “¿Para donde vas tú? mucho cuidado con una broma”. Carmona dice que se va para su casa, a cambiarse de ropa. El General Vásquez Velasco le había dicho a Carmona que se fuera a la Comandancia.

La gente de la DIM le había puesto un posicionador satelital al carro de Carmona y yo vi las trazas.

Él salió de la Colina y fue a la casa de Caldera, en Los Chorros. Detrás del golpe de estado estaban, el señor Cisneros, el Cardenal, el Opus Dei, porque uno de los golpistas me dijo “nos volvieron a utilizar, Berenice, aquí está el Opus Dei, la oligarquía está aquí”. Me han dicho que Caldera le dijo: “Si va a hacer un gobierno, haga un gobierno de civiles, no de militares, porque a los quince días lo tumban”.

En el decreto de Carmona había trabajado Randy Brewer y al doctora Cecilia Sosa Gómez, y Daniel Romero lo modificó.

Se habían cuadrado 23 diputados chavistas, que eran nómina de Miquilena, a que votaran a favor de la destitución. Lucas llama a Chávez y le dice: “Mire Presidente, aquí hay una nueva autoridad militar y un nuevo gobierno”. Chávez le dice a Lucas que anuncie que le habían pedido la renuncia y que la aceptó.

Cuando Chávez sale de Miraflores, lo aplauden y le cantan el himno. Antes de montarse en el carro, lo agarra José Vicente Rangel por un brazo y le dice “Si no te dan lo que te prometieron, no renuncies, no es lo mismo un presidente preso que un renunciante huyendo”. Le dió el salvoconducto. Y cuando se sienta, que cree que lo van a llevar al avión con sus amigos y lo van a mandar a Cuba con siete millones de dólares y no van a perseguir a nadie, y el Congreso Nacional va a aceptarle la renuncia… pues no, lo meten preso, le dicen que es un asesino, y que va a la cárcel.

Cuando el Presidente Chávez llega, yo estaba en el estacionamiento del Ejército y vi cuando él se bajó con Suarez Chourio y lo estaba esperando Monseñor Porras Cardoso. El Presidente había pedido ser acompañado por un coronel llamado Porras, para que se le garantizara la vida.
Monseñor Porras Cardoso, un enemigo de Chávez, es el que lo estaba esperando para garantizarle la vida. Yo presencié el resultado de esa confusión. Entran todos al ascensor para ir al piso 5. Ahí estaban Medina Gómez, Monseñor, Rommel Fuenmayor León, Suárez Chourio, entre otros. Entonces subieron, yo no estaba presente pero está grabado y vi las grabaciones.

Estaba González González, que es otro de los responsables de que Chávez esté en Venezuela de presidente, Usón Ramírez que renunció ese día y Chávez lo abraza allí en ese momento. Estaba Rosendo, Eliécer Hurtado Sucre. Cuando Chávez entra Rommel Fuenmayor, le dice que se quite el uniforme, pues está avergonzando a los militares y al ejército. Él se quita la guerrera.

Entonces es cuando Chávez se va con Monseñor y se guinda a llorar. Carmona estaba en el cuarto de al lado y no se vieron. Entonces escribe la renuncia, la escribió como cincuenta veces, hasta Wikileaks la tiene. La escribía y la enmendaba, pues era su salvoconducto. Entonces lo llevaron para la Policía Militar y la gente de García Carneiro se colocó en la alcabala que quedaba cerca de la Policía Militar, y ahi los centinelas mataron como a ocho o diez personas, que querían entrar a recuperar a Chávez.

Imagen de la supuesta renuncia de Chávez. Fuente: Wikileaks.


Después de eso discutieron, porque estaban cayéndose a palos [bebiendo alcohol], diciendo que el preso no era del Ejército sino de la Armada. De ahí lo trasladaron en un helicóptero, en un vuelo nocturno a Mamo, y de Mamo lo llevaron a La Orchila. En Mamo, el hombre que limpiaba la habitación, que era un Guardia Nacional, le dijo: “Solamente dígame con la cabeza, mi comandante, ¿usted renunció?” y él negó con la cabeza.

“Escríbame que usted no renunció, arrúguelo y métalo entre los papeles del baño”. Se llevan a Chávez, él entra al baño, agarra el papel y se lo mete en el bolsillo y se va de Mamo, a Maracay. En donde se encontraba Baduel, deshojando la margarita (“apoyo a Chávez, no apoyo a Chávez”).

El Guardia Nacional llega donde Baduel el 13 y se lo entrega. A mí me lo mandaron por fax, yo estaba en Miraflores y se publicó en Últimas Noticias, en primera página.

Entonces, dicen que fue Baduel el que devolvio a Chávez, no es Baduel. Morao Cardona, que ahora es General, le dijo al almirante que era Jefe de Casa Militar, después de que Carmona dio el golpe contra la Constitución y contra todo, que todo el mundo se quedó sorprendido pues era otro golpe de estado.

La señora Cecilia Sosa dijo: “A mí no me metan en ese lote, esto es una atrocidad”. Lo mismo dijo Carlos Ortega. Luego de esa locura, ellos cometieron el error de dejar a toda la Casa Militar de Chávez menos al jefe de Casa Militar, y dejaron al Comandante del Cuartel de Honor, que era Morao Gardona, que era teniente coronel.

La reunión. Foto: Jesús Bello.

Y entonces él dice: “Permiso para hablar con usted, mi Almirante. No puedo garantizarles la seguridad a usted, ni al Presidente Carmona, ni a ninguna de las personas que va a juramentar, porque mi general Baduel viene de Maracay en un hércules con doscientos infantes, y van a Miraflores.”

Entonces es cuando se montan en la caravana de Gustavo Cisneros y salen en volandas. Mi hija, que es diplomática y era funcionaria de protocolo y ceremonial, me llama a Últimas Noticias, y me dice: “Aquí estoy en el despacho del presidente”, le digo “¿Cuál presidente, Carmona?”. “No, el presidente Chávez y enfrente mío se encuentra el Ministro Aristóbulo Istúriz”.

Le pido que me pase a Aristóbulo Istúriz. “¿Qué pasa?”, le pregunto. “Que aquí no hay negociación, nos entregan a Chávez o nos entregan a Chávez, escríbelo. Ya retomamos esto”. Díaz Rangel me quita el teléfono y le pregunta cómo hace para meter un periodista adentro de palacio. Y me fui a Miraflores con dos fotógrafos, uno de ellos Jorge Aguirre, a quien mataron posteriormente, con lo de los Faddoul.

Entramos en medio de una balacera, que no sabías de dónde venían los tiros, mi hija nos estaba esperando. Vi cuando juramentaron a Diosdado Cabello, al Presidente de la Asamblea Nacional que era William Lara, yo estuve presente. Y así fueron llegando los ministros, y yo tenía atrás a la gente que estaba negociando la entrega de Chávez. “Nos lo entregan”, era lo que decían. A las 11 llegó Waldimir Villegas, Vanessa Davies, me peleé con el que era Ministro de la Secretaría [Rafael Vargas], que se pintó el pelo para que no lo reconocieran. Y entonces Chávez llegó.

Fue una cadena de errores. No hubo manera de mantener el hilo constitucional. Se planteó que hubiera continuidad constitucional, tanto en la conversación con Miquilena como en la negociación con el presidente.

Arias Cárdenas dijo en el momento más álgido: “Si no lo hacen, esto continúa, y no nos va a quedar más caso que ponernos del lado de ellos”. Lo cual aceptó.

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PRESENTES EN LA ENTREVISTA: Berenice Gómez (@LaBichaOficial), Maria Eugenia Pardo (@marupardo), Jesús Bello (@jesusbello), Emily Bello (@bellopardo), Leonardo Aranguibel (@LeoAranguibel), Moira Angulo (@moriangulo), Javier Cáceres (@notiven), María Ramírez (@caricori), Eduardo Quintero (@chamomiami) y Fernando Núñez Noda (@nuneznoda). Transcripción de la entrevista: Milagros González (@milagrosblue).
ILUSTRACIÓN: Lúdico para infoCIUDADANO, sobre fotos de Mariatrina Andrade y Fernando Núñez Noda. Otras fotos: FNN y Jesús Bello.
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