Chávez y el sistema interamericano

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La Asamblea Nacional Venezolana estampó su sello de aprobación sobre la propuesta de sustraer al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
 Costa Rica debe permanecer vigilante para impedir a los países del “Alba” arruinar una conquista invaluable de los pueblos americanos.


La Asamblea Nacional Venezolana, cuya mayoría oficialista ejecuta sin reparos los dictados del Poder Ejecutivo, estampó su sello de aprobación sobre la propuesta de sustraer al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El presidente Hugo Chávez, promotor del proyecto, nunca disimuló su disgusto con la Comisión y la Corte Interamericana, y la obsecuente institucionalidad “bolivariana” jamás dejó de respaldarlo.

En realidad, Venezuela abandonó el sistema hace tres años, cuando sus tribunales se arrogaron la potestad de dejar sin efecto las resoluciones de la Corte. En enero del 2009, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) desconoció un fallo que le ordenó al Estado venezolano restituir a tres jueces suspendidos por razones políticas y elaborar una ley de protección de la judicatura.

Según los magistrados nombrados por Chávez, el fallo de la Corte Interamericana lesiona la autonomía del Poder Judicial y se contrapone a la Constitución Bolivariana. En la resolución hay un alto grado de ironía. Un Poder Judicial sometido a la voluntad del Ejecutivo, declara inaplicable una sentencia dictada por la Corte Interamericana en defensa del ejercicio independiente de la judicatura. También proclama la imposibilidad de armonizar la Constitución “bolivariana” con el derecho internacional, práctica común de las naciones democráticas.

Según los magistrados, el acatamiento de la sentencia “afectaría principios y valores esenciales del orden constitucional de la República” y “podría conllevar un caos institucional”. También acusaron a la Corte Interamericana de usurpar funciones propias del Estado venezolano y, en abierta confesión de su compromiso con el chavismo, declararon que el fallo internacional “'está en contradicción con el proyecto político inserto en la Constitución venezolana de 1999”, es decir, el proyecto “bolivariano” del gobernante autoritario.

En fuerte contraste y solo para mencionar dos ejemplos, Chile reformó su Constitución para adecuar las previsiones relacionadas con la libertad de expresión a los parámetros contenidos en la sentencia de la Corte Interamericana sobre la censura impuesta a la proyección de La última tentación de Cristo, y la Sala Constitucional costarricense, fiel a los valores democráticos, tiene bien establecida la exigencia de armonía entre la Carta Fundamental y los tratados sobre derechos humanos. Ninguno de esos dos países, claro está, necesita reservarse, con inconfesos fines represivos, la exclusividad en la tutela de los derechos humanos.

La sentencia dictada en enero del 2009 por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano es quizá la más elocuente en su argumentación contra la validez del Sistema Interamericano de protección a los Derechos Humanos, pero un fallo similar, relacionado con la libertad de expresión, había sentado el precedente de la declaratoria de inmunidad de Venezuela frente a la jurisdicción internacional. Podría argumentarse, entonces, que el abandono del sistema se fragua desde hace mucho más de tres años.

A inicios del 2010, un informe de la Comisión Interamericana denunció la intolerancia política y los métodos antidemocráticos del Gobierno venezolano. La respuesta de Chávez fue tildar el informe de “excremento puro”. En el acto anunció: “Vamos a prepararnos para denunciar el acuerdo a través del cual Venezuela se adscribió, o como se llame, a esa nefasta Comisión Interamericana de Derechos Humanos y salirnos. ¿Pa´que? No vale la pena; es una mafia lo que hay ahí”.

Ahora, el vocabulario empleado para celebrar el respaldo del Congreso al retiro de Venezuela no es menos primitivo. “Noventa y uno por la patria”, dijo el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, para descalificar el patriotismo de los 22 diputados de oposición que votaron contra la propuesta. El canciller Nicolás Maduro se unió al festejo acusando a la Comisión y a la Corte de estar sometidas a “una mafia internacional”.

Nada impedirá la concreción de la voluntad venezolana de sustraerse del sistema. Venezuela, sin embargo, permanece en la Organización de Estados Americanos (OEA) en cuyo marco funcionan la Comisión y la Corte. Desde su sitio en el organismo continental, el Gobierno de Chávez y sus aliados, en especial Ecuador, orquestan una campaña para debilitar a las dos instituciones. Costa Rica debe permanecer vigilante, en unión con las demás naciones democráticas, para impedir a los países del “Alba” arruinar una conquista invaluable de los pueblos americanos.

Editorial del Diario Costarricense La Nación
http://www.nacion.com/2012-05-11/Opinion/Chavez-y-el-sistema-interamericano.aspx

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.