"Temblor" de fuego

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Diario La Verdad.

Treinta y nueve muertos ingresaron en el Hospital Rafael Calles Sierra de Punto Fijo hasta el cierre de esta edición. Atendieron 86 heridos leves. Dos mil 200 hectáreas de la refinería de Amuay en Falcón se cubrieron de fuego, cenizas y escombros tras la explosión de dos tanques de petróleo

Esperaban el estallido, aunque desconocían el día y la hora. La sorpresa se convirtió en tragedia. El humo negro hizo más oscura la madrugada paraguanera ayer a la 1.11 de la madrugada. Nueve tanques de petróleo explotaron en la refinería de Amuay... y con ellos una lista de muertos -39 confirmados oficialmente, al cierre de esta edición-.

El gas metano que desprende el oro negro cuando lo procesan se convirtió en una nube gris que cubrió el extremo norte de Falcón y alertó a Venezuela, la enlutó. Su potencia plenó de fuego, cenizas y escombros una parte considerable de las dos mil 200 hectáreas que el 3 de enero de 1958 inauguraron con bombos y platillos los ingleses de la Creole Company bajo el nombre de Centro Refinador Paraguaná.

La presión de la bola de aire comprimido y pesado se extendió unos dos kilómetros a la redonda. Desvaneció ventanas, levantó techos, movió el suelo de los siete sectores que conforman el municipio Los Taques: Las Piedras, Alí Primera, San Rafael, La Pastora, Judibana, Creolandia y Antonio José de Sucre. También arrasó con el Destacamento 44 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), acantonado frente al complejo petrolero y donde están destacados oficiales y militares que velan por la seguridad de la refinería. La onda expansiva dobló las santamarías de al menos 15 comercios y destruyó la sede de un hotel sin inaugurar.

El olor los ahogó y la destrucción de su pueblo los desmoralizó. Lugareños corrieron hasta la Curva de Sabino -en la entrada de Punto Fijo- semidesnudos, aterrorizados, en la oscurana. La explosión cortó el servicio eléctrico.

El caos

De la pasarela ubicada en la avenida intercomunal Alí Primera caían los cadáveres sin brazos, sin piernas, sin manos o pies, recuerda un trabajador de PDVSA, que por miedo a que lo despidan omitió su identidad.

“Debajo de los escombros también hallaron cuerpos incompletos. Unos quedaron tan chiquitos como un niño de tres años”.

Jóvenes y adultos, mujeres y niños hicieron leña de los árboles caídos. Robaron comida, artefactos eléctricos, ropa y hasta cauchos de los comercios adyacentes a Amuay y de las viviendas que dejaron abiertas de par en par sus propietarios.

Falta me mantenimiento

“Siempre hay focos de incendio, pero los controlan. Lo que sucedió anoche -ayer- lo esperábamos, pero no sabíamos cuándo”. Desde el sábado pasado, es decir, siete días antes de la desgracia, el olor a gas no era igual al que están acostumbrados en Paraguaná. Era más intenso y hasta hacía pesado el viento.

El hombre, robusto y con chemisse roja, precisó que los cilindros que llevan el petróleo a los tanques estaban obstruidos desde hace cuatro meses. Esperaban los nuevos. Los traerían de Ucrania “a más tardar esta semana próxima”. Pero los gases que emana el petróleo quemado se acumularon e hicieron que estallaran las enormes esferas de hierro.

Las llamas alcanzaron cincuenta metros de altura. “Esto es proporcional a la quema de cien mil cauchos juntos. Para que se apague ese fuego deben transcurrir entre ocho y 10 horas”. Ya eran las 11.00 de la mañana y Amuay aún ardía.

“Se van de aquí. ¿Es que no entienden?”

Una docena de periodistas y reporteros gráficos falconianos, zulianos y carabobeños se unieron en camada. Trocharon las calles de arena y lograron el objetivo: llegaron a la refinería. Pero un cambote de al menos 20 uniformados de verde los ahuyentaron. “Es que ustedes no entienden por las buenas. Váyanse de aquí”. Luis Díaz Curvelo, ministro de Defensa, arribaba a Paraguaná, junto con Rafael Ramírez, quien ocupa la silla del ministerio de Energía y Petróleo, a las 11.45 de la mañana.

Un sonido los hizo correr… a todos. Otro tanque por poco estalla, tres minutos después, mientras el helicóptero oficial rompía el humo negro. Las voces oficiales se enmudecieron, mientras unas 30 familias lloraban a sus muertos en el Hospital Rafael Calles Sierra. Y a 73 víctimas las atendían en la emergencia, de las que XX (colocar número por favor) las trasladaron a la Unidad de Quemados del Hospital Coromoto, porque se les quemó al menos el 80 por ciento del cuerpo.

Un rojo rojito denunció

“Aquí la gerencia no labora en función del trabajador sino de sus propios intereses”, denunció Alberto Rodríguez, comisionado y guardián de los trabajadores petroleros revolucionarios y socialistas.

El sindicalista precisó que en abril manifestó las averías que presentaban los cilindros de los tanques. “Aquí no les hacen mantenimiento a las maquinarias. Los trabajos los dejan chucutos. Los medio hacen para justificar el dinero. Funcionarios y amigos de los uniformados de verde creen que la refinería es de su propiedad y pueden manejarla a su antojo”.

Los muertos de Amuay

Treinta y seis muertos registró la Policía científica de Punto Fijo hasta ayer en la tarde. Entre ellos se cuentan 14 guardias nacionales y 22 civiles, que incluyen tres niños.

A continuación, La Verdad presenta la lista de los 32 identificados: Yadira de Delgado, Énder Fernández, Méndez (sólo apellido), Cira Díaz, Asdrúbal Molina, Domingo Gómez, Giovanny Cordero, Kevin Meina, Jaime Martínez, Blanco Sandoval, Sandro Morel, Henry Granado, Braulio Isea, Gabriel Ameliach Bello, Elio Gutiérrez, Herry Buitriago, capitán Medina, Nervis González, un niño de 10 años (por identificar), Esdely María Quiñónez, soldado Sánchez, Asdrúbal Molina (hijo), guardia Omar Cárdenas, mayor Eduardo Rivero, Neira Labrador de Rivero, Andrea Rivero, guardia Juan Benítez, guardia Morales, guardia Yonnel Blanco, sargento Gilberto Ameliach, Johana Martínez, mayor Teddy Rueda, Borregales (comandante del Destacamento 44).
http://www.laverdad.com/especiales/39-especial-economia/9845-muerte-en-paraguana.html

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.