El calvario de la jueza que Hugo Chávez mandó a prisión

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María Lourdes Afiuni denuncia que ha tenido que someterse a reconstrucciones de vagina, ano y vejiga por las agresiones y torturas sufridas en la cárcel



Aquel 10 de diciembre del 2009, el presidente Hugo Chávez no titubeó a la hora de trazar el futuro de la jueza venezolana María Lourdes Afiuni. Frente a una cámara de televisión, el primer mandatario dio una orden muy precisa al Tribunal Supremo de Justicia y a la Asamblea Nacional: “La pena máxima a esta jueza, 30 años de prisión, pido yo a nombre de la dignidad del país".

Así fue como la jueza Afiuni se convirtió en una de las primeras presas políticas de la era chavista. La pesadilla para esta funcionaria comenzó cuando horas antes de ese mismo 10 de diciembre dictó una medida de libertad condicional al banquero Eligio Cedeño, acusado de delitos de corrupción.

Cedeño llevaba casi tres años detenido a la espera de un juicio y la ley venezolana establece que el tiempo máximo son 24 meses. La jueza además aplicó una recomendación del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de Naciones Unidas que había cuestionado la situación del detenido. Decidió poner en vigor el reglamento con una orden que le prohibía salir del país y le obligaba a presentarse cada 15 días.

A los 15 minutos de dictar la sentencia, Afiuni fue detenida por una comisión policial que allanó su oficina. Sin juicio previo, la funcionaria fue llevada a prisión, donde fue obligada a convivir con más de 20 presas que ella misma había sentenciado en el último año.

Las alarmas internacionales saltaron contra Venezuela por la poca independencia en el sistema judicial, pero el Gobierno mantuvo su puño firme contra la jueza. Incluso algunos intelectuales seguidores de Hugo Chávez se pronunciaron públicamente contra el caso.

Uno de ellos fue el famoso lingüista y activista político Noam Chomsky que escribió una carta abierta para solicitar su libertad: "La jueza Afiuni tuvo mi comprensión y solidaridad desde el principio. La forma en que fue detenida, las condiciones inadecuadas de su encarcelamiento, el trato degradante que sufrió, la dramática erosión de su salud y la crueldad en su contra, todo esto debidamente documentado, me dejó sumamente preocupado sobre su bienestar físico y psicológico".

El abogado José Amalio Graterol ha denunciado que la jueza no puede recibir un juicio justo en Venezuela. Un ejemplo de ello, es la asignación al caso de jueces que manifiestan públicamente ser fieles al gobierno actual. "De manera grotesca, el Poder Ejecutivo se ha entrometido en el Poder Judicial. El símbolo del miedo en los jueces es la prisión de Afiuni".

“Me destruyeron”

Pese a la presión internacional, la jueza debió permanecer detenida hasta febrero de 2011, cuando el tribunal de justicia dictó arresto domiciliario ante la crítica situación de salud de la detenida y se le prohibió atender a periodistas, políticos o defensores de derechos humanos así como de hacer uso de las redes sociales en las que ya contaba con más de 100.000 seguidores.

El calvario que vivió la jueza durante su paso por la cárcel ha resonado a nivel mundial. Este silencio se rompió el pasado 30 de junio, cuando María Lourdes Afiuni se presentó ante el tribunal para contar las agresiones y torturas que sufrió por parte de reclusas y militares. La jueza llevaba 5 años sin comparecer, por considerar una farsa su proceso judicial.

El testimonio se coló en los medios de comunicación social a través de un audio que publicó uno de los asistentes a la audiencia. La jueza narró cómo militares golpearon sus pechos con sus botas hasta destrozarlos y otros episodios en los que su vida corrió verdadero peligro.

“Me encerraron en una celda con el candado por fuera. La llave la cargaban las custodias, de un candado que compró mi papá porque ni siquiera había candados. La mafia que había en el penal era incontrolable. Un día, las internas entraron y me cayeron a carajazo (golpetazo) limpio”.

Durante los dos años de cárcel, la jueza asegura que sólo dormía dos horas por la mañana y otras dos por la tarde ante el miedo de ser asesinada. “No hay película, no hay libro que lo describa. Hubo mujeres que me rociaron la celda con gasolina. Hubo una española que debía un dinero y le dijeron que si me chuzeaba (herida con un cuchillo), le perdonaban la deuda. La tipa entró a mi cuarto y me caí a carajazos (golpes) con ella. Todas estas agresiones se fueron enviando a la ONU a través de mis abogados”.

Tras estas agresiones, la jueza fue llevada a un centro de salud donde pidió ayuda urgente por el estado en que se encontraba. “Me vaciaron el útero, y no contento con eso, se me destruyó la vejiga, la vagina y el ano. Yo estoy reconstruida. Tengo clavos, mayos (gasas estériles), hinchas (escayolas), pero por lo menos no tengo la vagina, vejiga y ano guindando (colgando) y destruidos como los tenía. Todavía sufro de dolores en la noche. Esas lesiones fueron provocadas dentro del penal”.

Ante la ONU

La abogada Thelma Fernández, quien comparte la defensa con José Amalio Graterol, agrega que las pruebas de estas agresiones y actos de tortura han sido anexadas al expediente, pero el sistema judicial no ha tomado medida alguna.

Ante esta situación, los defensores han presentado las pruebas a la ONU y, por eso, tres órganos de protección de derechos humanos califican la detención de Afiuni como arbitraria y exigen su libertad.

La fiscal general en Venezuela, Luisa Ortega, desmintió ante la ONU que la jueza haya sido victima de violaciones y tortura durante su detención. Ante la insistencia de uno de los expertos del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, la fiscal sólo contestó: “Yo quiero decir, para que el excelentísimo señor Ben Achour cierre la boca, no es cierto que (la juez) haya sido violada ni torturada”. La representante venezolana incluso presentó un documento en el que aseguraba que la jueza Afiuni había firmado para desmentir esos ataques.

Los abogados de Afiuni han desmentido la versión oficial del Gobierno y han solicitado a la fiscalía un permiso para que la propia jueza viaje hasta Ginebra y así ella pueda narrar su caso ante los expertos de la ONU.

El actual presidente Nicolás Maduro ha señalado en varias oportunidades a la jueza Afiuni como culpable, pese a que no hay una sentencia judicial. Mientras tanto, a su despacho llegan cada vez más solicitudes de organismos internacionales para que la funcionaria pueda tener acceso a un juicio independiente.

“A Maduro le molesta que el nombre de Afiuni se haya convertido en una referencia internacional en la lucha por los Derechos Humanos. Pero lo cierto es que ella ha sido un ejemplo evidente de la arbitrariedad a la que es capaz de llegar un gobierno cuando hace desaparecer la autonomía de los poderes públicos. Ciertamente, el caso Afiuni ha sido una ventana que desnuda el carácter reaccionario y opresor del gobierno de Chávez y sus herederos” explica el periodista e investigador Francisco Olivares.

Por su parte, a la jueza Afiuni aún le retumban en su cabeza las palabras de Hugo Chávez aquel 10 de diciembre. “El daño que a mí me han hecho, no lo va a reparar nadie, ni por todo el oro del mundo, ni que me devuelvan el cargo. Vengo aquí a defenderme de la infamia, de un gobierno y unas instituciones que están en manos de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Yo no puedo luchar contra eso”.
 http://www.lavanguardia.com/internacional/20150717/54433423023/jueza-afiuni-chavez-prision-torturas.html#ixzz3g8vx96RZ



Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.