Ni nuestro, ni vive, ni sigue. Del Esequibo y otras mentiras patrioteras.

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"EL ESEQUIBO ES NUESTRO, CHAVEZ VIVE, LA PATRIA SIGUE"
Ese es el mensaje principal que corre en las marquesinas de las unidades zulianas de Bus Metromara. De manera complementaria, te informa luego si la unidad cubre la ruta BELLAVISTA-MILAGRO NORTE o MILAGRO – 5 DE JULIO. Como la señora de la foto, es común tener que esperar que pare el bus para preguntarle al chofer “¿Para donde va esta vaina?”. Tan inútil como esta pieza de propaganda, es la política oficial de fronteras venezolana, DESDE LOS AÑOS 70. Sigue leyendo, que vamos allá.

LO QUE NO ES NUESTRO

El Esequibo no es nuestro. Nunca lo ha sido. Nunca lo hemos sentido. A pesar de lo mucho que me gusta la geografía, ignoro la capital del Esequibo. Conozco gente de todo el país, pero aún no conozco al primer paisano esequibense. Ni siquiera sé si ese es el gentilicio. No conozco que en el Esequibo haya un hospital venezolano, ni una escuela, aunque de seguro debe haber un bar de putas y unos guardias nacionales pasando contrabando. Seguro deben beber cerveza Polar, porque eso sucede espontáneamente en toda la frontera. Y seguro que ahora no beben Polar más, porque el gobierno de ocupación nacional se ha empeñado encarnizadamente en acabar con ese verdadero símbolo patrio, ese estandarte de la soberanía que es la gloriosa cerveza del oso.

En los años 70, luego de la política de pacificación, que derrotó la insurgencia izquierdista en Venezuela, los militares de pronto se volvieron más inútiles de lo que normalmente son. Hasta 1968 estuvieron ocupados combatiendo a los guerrilleros comunistas y miristas, justificando el sueldo. Al acabarse la guerrilla, nuestros más costosos empleados públicos supieron que llegaba la hora de tomárselo con sodita. Fue entonces que la política de defensa nacional se encargó de convertir la frontera en la barricada que debía separar, de un lado, al perraje suramericano muerto de hambre, y del otro, las fabulosas fiestas y banquetes del Círculo Militar de Caracas. Porque todo militar prefiere ser cabo en Los Próceres, que General de División en Guasdalito.

Caracas nunca entendió la frontera venezolana. Si no me creen, por favor revisen la historia de los laudos arbitrales y diferendos limítrofes de la República. Solo Brasil nos terminó regresando como 600000 Km cuadrados, hace como 20 años. Yo me enteré de vaina, pero estoy seguro que el 99% de los venezolanos actuales lo ignora. Mientras Colombia, Panamá y Brasil entienden que solo a través de las fronteras se integran e insertan en el mundo, Venezuela se empeña en hacer de ellas no solo la tierra de nadie, sino la tierra de nada. Y el mejor de los ejemplos, es el Esequibo.

Todos los imperios de la antigüedad lo sabían. De los egipcios para acá, el territorio que no se ocupa, te lo ocupan. Venezuela se empeñó en mantener desocupado el Esequibo y en hacer de la frontera el lugar menos apetecible para vivir. La cuarta república sostuvo la fracasada tesis del poblamiento de la frontera con personal militar, aún a sabienda de que militar, paloma y gato, son tres animales ingratos. La quinta república se olvidó de esa estupidez, porque se centró en combatir al enemigo interno, sea el escuálido enemigo de Chávez o el pelucón que tanto odia Maduro. Sea como sea, la frontera, para el olimpo caraqueño, no es parte del territorio del país, sino aquella parte del bahareque donde siempre van a cagar los perros. Adonde, si eres militar y tienes un problema con un superior rencoroso, te mandan castigado.

Ahora resulta que hay nuevo presidente en Guyana, y salió respondón. Le importa muy poco la gasolina regalada al Caricom, y menos aún la bobería inútil de la Patria Grande. David Granger se pasar el Foro de Sao Paulo por el forro. Viendo dos terceras partes de Guyana desaprovechadas, ocasionalmente aprovechadas por narcos, garimpeiros y militares corruptos aventureros, se acordó de “el que no hace, le hacen”. A sabiendas de que se enfrentaba a un gobierno encabezado por un ex-canciller, que de política exterior lo ignora todo. Un gobierno que quiere borrar el hecho de que su prócer, el Súper Sayayín Comandante Tieso, decidió desentenderse del Esequibo. Por eso habla golpeado. Por eso, tan jaquetón, el Granger. Hasta me recuerda a Chávez en lo jetón. Mal asunto. Por todo eso, el Esequibo sigue sin ser nuestro.

LO QUE NO VIVE

Chávez no vive. Bolívar tampoco. ¿Hasta cuándo vamos a seguir con esos mitos estúpidos? Ambos son papel higiénico, para los muy vivos Kim Jong Nick y su gemelo enano, el Trucutrú del Furrial. Y para la reina del arroz argentino. Para el yerno del tieso eterno, que controla la asignación de dólares, cuando no puede controlar los furores de su consorte. Para todos, hasta para los chavistas, “Chávez vive” no es más que el guiño de ojos de la conveniencia. Lo dicen no porque lo crean, sino porque algo sacarán de eso. Todos bachaquean. Solo que los que bachaquean a “Chávez vive” compran tiempo barato para pagar caro su indignidad.

“Chávez vive” no es más que la confesión del vacío intelectual, ideológico y gerencial de esta segunda etapa de la revolución bolimalandra. “Chávez vive” es el desesperado intento de estirar a más no poder la efigie del Comandante Tieso, como si de un chicle se tratara. Solo que este chicle lo despegaron de abajo de un pupitre, para volverlo a mascar.

LO QUE NO SIGUE

Orwell conoció la miseria comunista más que nadie. Y la expuso en su obra, para que todos pudiésemos conocer de qué son capaces. Así como los tres lemas del IngSoc eran contradictorios, así mismo son los tres lemas del bus: Nuestra propiedad de un Esequibo con el que nadie sabe qué hacer ni hace nada, la vitalidad de un Chávez que el madurismo se empeña, afortunadamente, en destruir, y la pretendida continuidad de la patria. La Patria venezolana no sigue. La jodieron. La acabaron. Cuando vemos que el mandatario nacional es tan incompetente y torpe en política exterior, habiendo sido canciller, se nota que quien maneja la política exterior es Cuba, o el Foro de Sao Paulo. Cuando hasta los empleados públicos renuncian para sumarse al bachaqueo, porque trabajar por un sueldo es una estupidez, se jodió este país. Cuando a los primeros que no les importa, y hasta se burlan en tu cara, que te atraquen, golpeen, violen o te maten a un ser querido, sean los agentes de la autoridad, es que este país se acabó. Cuando la educación, la cultura y la decencia son objeto de burla, es que dejamos de ser una nación, para convertirnos en un terreno mollejúo donde una pila de borrachos se caen a trompadas para fornicar con una burra, una muchachita, muchachito, melón podrido o lo que se le ponga a mano. Cuando los militares gritan en televisión proclamas sobre el Esequibo, mientras se dejan gritar por tenienticos cubanos, y son las perras y cachifas de la FARC, es notorio que la institucionalidad murió hace tiempo.

Si hay algo que he aprendido de la demolición de aquello que yo conocí como Venezuela, es que cuando crees que el comunismo no puede empeorar las cosas, empeoran. Y mucho. Salir del maburrismo no va a enderezar esto. Que le pongan braga naranja al Capitán Hallaca, tampoco. Todavía nos van a a quedar los socios del madurismo. Los socialistas de la oposición. LA FARSA SIGUE.

Francisco Esteban Gómez. Demolicion Bolivariana
https://demolicionbolivariana.wordpress.com/2015/08/16/ni-nuestro-ni-vive-ni-sigue-del-esequibo-y-otras-mentiras-patrioteras/

Ricardo Camacho Socorro

Activista social Venezolano

"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Y al gobernante tampoco."
Jaume Perich.